Japón inauguró la torre de comunicaciones más alta del mundo, la Tokyo Skytree, que con 634 metros de altura y un costo de unos 820 millones de dólares espera atraer a 32 millones de visitantes en sólo un año.
Desde primera hora de la mañana miles de japoneses desafiaron a la lluvia para no perderse la ceremonia de apertura de la imponente estructura, que recibió a los primeros 8000 visitantes que compraron su entrada hace meses.
La Skytree es la torre más alta del planeta por delante de la de Televisión de Cantón en China, de 600 metros, y también la segunda estructura artificial de más altura por detrás del rascacielos Burj Khalifa de Dubai, que alcanza los 828 metros.
En el complejo de 36 900 metros cuadrados sobre el que se asienta la Skytree, y que alberga un área comercial con 312 tiendas, oficinas, centros educativos, museos y un acuario, se podían observar ayer largas filas de visitantes, algunos de ellos ataviados con llamativos disfraces de este nuevo símbolo de Tokio.
Con un diseño futurista y forma cilíndrica, la torre emitirá a diario los contenidos de hasta siete cadenas niponas de televisión en sustitución de la vetusta Tokyo Tower, un emblema de 333 metros que, construido en 1958, guarda un diseño similar al de la torre Eiffel parisina.
La Tokyo Skytree garantiza la cobertura para emisiones en todo el país al situarse en una zona que, al contrario del distrito en el que se sitúa la Tokyo Tower, no cuenta con rascacielos en sus alrededores que interfieran en la señal.
La construcción de la torre comenzó en julio del 2008 y se prolongó cerca de tres años y medio, con un freno de dos meses a raíz del terremoto que azotó Japón en marzo del año pasado. En su construcción participaron unos 580 000 trabajadores, con momentos en los que se llegó a necesitar la intervención de hasta 1200 obreros simultáneamente.
Japón espera que la nueva torre de comunicaciones dinamice el distrito de Sumida, al noreste de la capital, donde se espera que genere ingresos por unos 88 000 millones de yenes anuales (unos 1110 millones de dólares) y se convierta en la segunda mayor atracción turística de la capital, tras el parque Tokyo Disney Resort.