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«Mi vínculo con Japón es más emocional y sentimental»

Por: Alejandro Yoshioka

Su vínculo con Japón se inició en 1973, con los años el destino y la vida diplomática lo llevaron en dos oportunidades más a la Tierra del Sol Naciente, donde fue protagonista de uno de los hitos históricos en las relaciones entre Perú y Japón. El exembajador Juan Carlos Capuñay nos habla del Acuerdo de Asociación Económica entre los dos países y la tarea de promocionar el Perú en la tercera economía del mundo.
 
¿Cuándo llega por primera vez a Japón?
Mi primer destino cuando fui nombrado al extranjero fue Japón, en el año 1973 como tercer secretario, estaba muy joven todavía, era un desafío muy grande, mis conocimientos, mis visitas y viajes estaban limitados a América Latina y una vez a Estados Unidos, nunca había viajado tan lejos. En esa oportunidad pude conocer mucho más Japón, porque pude viajar más y hacer una serie de visitas. Desde ese momento puedo decir que conozco desde la costa de Niigata hasta la costa del Pacífico en Shizuoka y desde el norte desde Hokkaido hasta Okinawa.

Para mí fue una experiencia muy importante porque me permitió conocer el Japón y Asia, pensaba que sería difícil que vuelva a Japón, así que procuré conocer todo. Ahí me equivoqué porque regresé a Japón dos veces más.

¿Cómo era la comunidad peruana en aquella época?
El mundo de peruanos en aquella época era muy pequeño, quizá no más de cincuenta personas descendientes y gente que por motivos de trabajo vivía en Japón. El gran cambio se sucede en los años 90, cuando vuelvo a Japón y encuentro una comunidad peruana de casi 35 mil personas.

¿En su primera etapa en Japón había interés por el Perú?
Existía una gran inquietud por conocer el Perú desde el punto de vista histórico, así se empieza a formar uno de los proyectos más hermosos entre Perú y Japón y que existe solo con nuestro país, el proyecto de cooperación y apoyo de tipo académico en investigación histórica. Este proyecto se inicia en 1968 con el viaje de Yoshitaro Amano, que llega acompañado de los profesores Kazuo Terada y Seiichi Izumi, recuerdo haber conversado en varias oportunidades con el profesor Terada. Para ellos el Perú era el centro nuclear (en cuanto al inicio de las grandes civilizaciones) de América del Sur, y desde esa época empiezan las investigaciones y ahora podemos ver una cooperación más amplia, con investigaciones en Kuntur Wasi, en Kotosh, y recientemente la investigación del profesor Sakai en Nazca.

Perú era también un centro de atracción para las empresas y el gobierno japonés que tenía los fondos suficientes y la necesidad de poder contar con recursos naturales y materiales para sus trabajos, esa fue la época en la que se iniciaron las primeras inversiones.

¿Cómo evolucionó este interés y las relaciones con los años?
Con el tiempo las relaciones han venido cambiando y ahora tenemos una relación con otro tipo de estructura, ya no es y no debería ser una relación que vincule a los intereses de los gobiernos, sino una relación que vincula más a los sectores privados de ambas partes y eso se ha conseguido con el objeto de darle una continuidad, una estabilidad y permanencia a la relación.

Con las experiencias que hemos tenido en décadas pasadas quedó en clara evidencia que la relación solamente política estaba sujeta al cambio del ritmo, del énfasis e interés que le ponía cada gobierno a la relación, era otro tipo de intereses. Ahora la relación es permanente porque se junta con una plataforma o una base económico, jurídica e incluso política más estable. Se cuenta con una relación a nivel privado muy fuerte.

¿A qué se debe este fuerte vínculo a nivel privado?
A que pudo renacer en el año 2008 el Consejo Empresarial Perú Japón (Cepeja) no tenía mayor actividad en los 90, no se reunían y estaba dormido todo el interés necesario. En el 2008 se logra un entendimiento con el gobierno japonés y el sector privado japonés y durante la reunión de la APEC se logra relanzar Cepeja. El mejor ejemplo de ello es que en el año 2010 se lleva a cabo en Lima la novena reunión de Cepeja y llegaron a Perú cerca de 70 empresarios japoneses, la delegación más grande que ha venido a la fecha, el momento era muy bueno.

Ahora existe un marco normativo que permite y promueve las inversiones.
Tenemos un instrumento que da facilidades y las garantías necesarias a las inversiones, que es el Acuerdo de Promoción y Protección para Inversiones que se firmó en el 2009. También  tenemos el Acuerdo de Asociación Económica (AAE) que es mucho más que un Tratado de Libre Comercio (TLC).

Los acuerdos TLC firmados por Perú con China, Singapur, Malasia, Tailandia, no tienen este tipo de acuerdo que se tiene con Japón, que va mucho más allá de un TLC, porque comprende inversiones ya cubiertas, cooperación, apoyo institucional para el desarrollo de cierto tipo de actividades.

El AAE tiene, por ejemplo, un capítulo dentro del tema de formación de capacidades con un sentido simbólico muy importante, el desarrollo de la gastronomía, el AAE señala que los estudiantes o los chefs graduados en Perú y reconocidos pueden trabajar en Japón y viceversa, eso es muy importante. Tenemos la experiencia de Nobu, que hizo parte de su vida en el Perú, sus hijas son peruanas y el vínculo que tiene con el país es importante, es un ejemplo, es una persona muy generosa y amable con el Perú, al punto que se le ha reconocido como Embajador de la Cultura, Gastronomía y de la Amistad del Perú en el Japón. Así nos ayudó muchísimo para promocionar el Día del Pisco Sour.

¿Entonces este es uno de los acuerdos económicos más completos con otro país?
Quizá faltaría un elemento que se estaba tratando de negociar, y se les manifestó a los japoneses de este interés pero ellos preferían terminar primero la negociación para el AAE; que es el acuerdo para evitar la doble tributación. Es un acuerdo para que las empresas japonesas o peruanas paguen sus tributos en un solo país. Japón tiene firmados este acuerdo con otros países como Brasil, México y Chile, y por la parte peruana se ha firmado con cerca de quince países principalmente europeos, y yo creo que ese es el siguiente paso en las relaciones.

¿Usted señaló que las relaciones entre Perú y Japón estaban sujetas al interés de los líderes de turno, por qué no sucede eso ahora?
La relación ha sido muy variada en los años de acuerdo a la circunstancia política, ahora es mucho más estable porque está basado ya no en un vínculo meramente político, sino en un vínculo económico, de tipo empresarial.

Con el objeto de que esta relación tenga un factor de inclusión de las comunidades en los años que estuve en Japón se avanzó en formar una relación pueblo con pueblo, de las instituciones, de la sociedad civil y las comunidades de forma directa, esta relación le da un carácter permanente, pues es una relación humana.

¿Cómo se inició esta relación pueblo con pueblo?
Se avanzó por ejemplo tratando de crear mayores asociaciones de amistad con el Perú, se creó una nueva en Gifu, en Takayama y en la zona de Hokkaido. Lo importante es que estas asociaciones han logrado crear interés sobre el Perú en el Japón. En Fukui, por ejemplo, se creó una asociación importante que visitó recientemente el Perú, con el presidente de asamblea y gente de la prefectura, empresarios y pobladores, el viaje lo organizó la Asociación de Amistad Perú Fukui creada en el año 2010. Estas asociaciones nos han permitido avanzar en lo que llamé los «festivales multitemáticos» en los que buscamos llevar diversos aspectos del Perú y crear interés en los pueblos japoneses de hermanarse con el Perú, que si bien fue el primer país en Sudamérica en establecer relaciones diplomáticas con Japón no tenía ciudades hermanas como sí ocurría con Brasil, Chile, Argentina y México.

¿Qué ciudades peruanas y japonesas se han hermanado?
En julio del  2011 se dio el primer hermanamiento, la ciudad de Palcamayo en Tarma, con un pueblo muy chico en Hokkaido, se llama Kenbuchi. El segundo hermanamiento se da en octubre de ese año, entre la ciudad de Takayama y Urubamba. Takayama es uno de los centros turísticos de Japón, recibe cinco millones de turistas extranjeros y japoneses, más que todo el Perú y tiene desarrollados esquemas de promoción turística muy importante, así el turismo es el elemento que podrían tener como vínculo, hemos convenido en dos cosas, que exista un acuerdo para que se promueva Takayama en Machu Picchu y el Cusco y se promueva Cusco y Machu Picchu en Takayama.

¿También se avanzó en el tema de cooperación académica?
Se trabajó en el acercamiento entre universidades peruanas y japonesas para trabajos de investigación, cosas que son importantes, para el nuevo grado de desarrollo que tiene el Perú, un desarrollo medio. Para ello la cooperación que debe recibir ya no es principalmente de donaciones, debería ser una cooperación en materia de innovación tecnológica, de conocimiento, de competitividad, que permitan que el Perú pueda lograr un grado de eficiencia que le permita competir en un mundo globalizado. Esto es importante porque nos va a permitir elevar el nivel académico de los estudiantes de nuestras universidades.

Ahora que culminó sus funciones ¿regresaría a Japón?
El vínculo que mantengo con Japón es un vínculo muy importante, va más allá de lo profesional y laboral, es algo emotivo y sentimental. Japón fue mi primer puesto y en esa época me tocó ser parte del grupo de funcionarios que ingresamos a la embajada cuando compramos la primera sede. Entonces yo siempre digo me tocó abrir la puerta y después de muchos años cerrarla, porque en junio del 2011 pasamos a una nueva sede mucho más bonita y que refleja el nivel de relaciones que tenemos.

¿Cómo es la nueva embajada?
No es una embajada típica, tiene 1800 metros, con dos torres unidas en el segundo piso, una torre que tiene la parte administrativa y de oficinas y en un primer piso con un auditorio propio y en la otra torre es básicamente la residencia y el área social. Lo simpático de la construcción de la embajada es que tiene en la calle lateral una copia de una calle de Cusco, los ingenieros japoneses que diseñaron la embajada vinieron a Cusco y vieron esa perspectiva y es exactamente igual, de noche con el juego de luces es una cosa muy hermosa, es también un muestrario de cosas peruanas. Yo algo había escuchado y no conocía que el Perú produce mármol, y es un mármol muy bonito que se vende en Estados Unidos y Europa. Así que para la nueva embajada se llevó mármol fino de Huancayo. Al punto que despertó tanto interés que ya hay un hotel interesados en llevar mármol peruano.