Por: Rubén Kanagusuku
Habiendo regresado recientemente al Perú, Kiyoshi Salazar Nakama nos comenta acerca de las experiencias que tuvo en su estadía en Okinawa, tuviendo la suerte de estar presente en el V Uchinanchu Taikai realizado en octubre del año pasado en donde asistió una numerosa delegación peruana.
¿Qué tiempo estuviste becado en Okinawa?
Estuve becado durante seis meses por la prefectura de Okinawa.
¿Qué cursos llevaste en tu estadía en Okinawa?
Cursos como tal; en la Universidad Internacional de Okinawa llevé japonés y cultura okinawense, además pude participar en clases de caligrafía, eisa tradicional, sanshin y un par de lecciones de uchinaguchi.
¿En donde estuviste hospedado?
La prefectura de Okinawa me facilitó un departamento en la ciudad de Ginowan en donde estuve viviendo solo.
¿Cuál fue la cosa que más te sorprendió de Okinawa cuando recién llegaste?
Creo que como toda persona recién bajada a Okinawa, me impactó mucho el clima caliente y que todo esté al revés. Las calles, la forma de abrir las puertas de los locales; las puertas automáticas, etc. Pero en sí, lo que me impactó y me gustó mucho de Okinawa es su cultura rica en historia; muy diferente a la cultura de la isla principal de Japón, y su gente; que siempre nos trató amablemente a pesar de no dominar bien el idioma.
¿Podrías comentarnos algo sobre el V Uchinanchu Taikai?
La beca por la cual fui normalmente dura un año; lamentablemente por razones de fuerza mayor en nuestro periodo se recortó a seis meses; pero eso fue compensado con el V Uchinanchu Taikai, un evento inolvidable y emotivo; en donde descendientes okinawenses de todas partes del mundo se reunían a festejar, me pareció increible; y es que los okinawenses tienen ese espíritu de volver a encontrarse todos en su tierra madre, a partir del Uchinanchu Taikai me di cuenta de la suerte que tenía de ser descendiente de Okinawa. En el Celullar Stadium, lugar donde se llevó a cabo el evento; se podía ver millares de personas de diferentes partes del mundo pero que todas compartían ese mismo sentimiento uchina, en una oportunidad recuerdo al tío Yochan dirigiendo la barra peruana y alentando no solo a Perú, sino a todos los países para que el evento sea buenas vibras. Pero sin duda, lo que más recordaré fue el kachiashi final del evento, acompañado con 10 minutos de hanabi aproximadamente. ¡Realmente inolvidable!
¿Qué crees que debemos hacer los nikkeis para acercarnos más a nuestras raíces?
En primer lugar, fomentar el interés en nuestro país; seguir con el programa de becas, ya que gracias a estas los nikkeis pueden tener un encuentro vivencial con sus raíces y no solamente de «Ah, lo escuché de mis abuelos», sino que «Ah manya, así era». Y segundo, participar más en las actividades culturales que ofrece la colectividad.
De toda la experiencia adquirida ¿qué es lo más rescatable que puedas aplicar en tu vida diaria?
Cuando llegué a Japón, realmente se me hizo difícil entender el idioma; creo que el esforzarse todos los días para mejorar y poder comunicarme con las personas que me rodeaban. El vivir solo; que ayuda a formar responsabilidad, limpieza y disciplina; y por último la importancia de hacer buenas relaciones culturales no solo entre becarios, sino también con los mismos japoneses y con estudiantes de otras partes del mundo.
¿Cómo ves a la juventud nikkei actual?
Hasta hace tres años la veía un poco dispersa; tal vez cada uno avanzando por su camino, pero últimamente, gracias a las redes sociales; eventos como el Nippon Ganbare, pude sentir que los jóvenes nikkei tenemos un potencial e influencia enorme; y pueden lograr cosas increibles si trabajamos en equipo. El Departamento de Juventudes del APJ también está ayudando a unir a los jóvenes nikkeis. El educarlos y crear ese «amor» por las raíces es una tarea que debemos empezar desde ya para un mejor futuro de la colectividad y del país.
Tus proyectos a futuro....
Primero que nada, sacar adelante mi marca Unchi Art y ojalá pueda graduarme como Diseñador Gráfico. A la par con eso, quiero transmitir lo aprendido en Okinawa; historia, cultura, experiencias, aplicar mis conocimientos para que poco a poco la gente conozca más sobre este lugar. Por último, fomentar y participar activamente en actividades de la colectividad.