Regresar

«El Día de la Madre es todos los días»

Lidia Kina es madre de dos hijos: Mitsuo y Mitsuhide y está casada con el general de la Policía Nacional del Perú, Marco Miyashiro. Amablemente y muy emocionada conversó con Perú Shimpo. Ella considera fundamental el papel de una madre y que de ello depende los valores que tengan los hijos.

¿Qué significado tiene para usted el Día de la Madre?
En este día, el mensaje es de felicidad, alegría y de tener la bendición de ser madre, tener a mi madre y a mi suegra conmigo. Se me viene a la mente aquella décima de Nicomedes Santa Cruz: Vergüenza debería de darme, de agarrar del año un mes, del mes un día y del día unas horas, para festejar el Día de la Madre.
Nuestras madres que nos han dedicado nuestro cariño, merecen el cuidado y atención diaria, no centrarse en un sólo día, debería de ser todos los días del año, como dice la décima y como debería de ser. La madre, la que nos dio la vida, con su atención, trabajo y su esfuerzo.

¿Qué experiencia ha sido fundamental para usted como madre?
Darles los valores a los hijos desde niños, amor, respeto comprensión. Ya son grandes mis hijos y siempre orando y bendiciéndolos para que, cuando les toque, sean buenos padres.

Como madre, ¿qué momentos fuertes afrontó?
El tema del secuestro de mi esposo Marco en la residencia del embajador japonés fue una crisis que pudimos superarla, eso nos fortaleció como familia. Siempre trataba de hacer la vida más llevadera con mis hijos y confiaba en Dios de saber que él estaba allí y que la prueba que atravesábamos era para fortalecernos como personas.

En aquellas circunstancias vividas ¿fue difícil no mostrar preocupación hacia sus hijos?
Trataba de hacer mi rutina diaria, intentando darles más atención y explicándoles el asunto. La televisión daba toda la información también, sabíamos como estaban, qué hacían, dónde estaban (los rehenes). Con mis hijos conversaba, y en esa época orábamos juntos y eso nos fortalecía de manera espiritual. Estuvimos con esa esperanza y tranquilidad. A veces me decían: «¿cómo puedes estar tranquila? Yo le pedía a Dios que me diera esa serenidad y calma, realmente me sentía así.

Siempre estuve confiada de que en esa situación extrema de los rehenes en la residencia del embajador, en el cual estaba involucrado mi esposo, acabaría bien. Mis hijos en aquel entonces tenían seis y ocho años. Ello nos dio fortaleza para estar con calma esperando la voluntad de Dios en todo esto.

¿Cómo se define en su papel de madre?
Soy una «mamá gallina», tengo que ver que la felicidad de ellos, estar atenta a eso. Tratar de orar por la felicidad de mis hijos y no meterme cuando formen su familia. Ya que sabrán qué decisiones tomar como adultos. Siempre ayudarlos en lo que podamos.

¿Hasta qué punto puede llegar una madre en su amor por sus hijos?
Una madre siempre es madre hasta el final. Si una madre da la vida también pueda darla por ellos. El amor de madre es incondicional, indefinido, eterno.

¿Qué recomendaciones puede darles a quienes son madres primerizas?
Hay que prepararse para ser madre, prepararse intelectualmente, físicamente y también espiritualmente. Se necesita fuerza espiritual para ser madre día a día. Se hace fácil la tarea de ser madre por el amor, siempre con la misma dedicación y fortaleza. Las energías bajarán en lo físico, pero jamás se altera en lo espiritual.
Este domingo, Día de la Madre,  espero disfruten de la bendición de ser madres, que estén con sus hijos, compartir con ellos y que coman rico.

A las madres que no están presentes, los hijos deben recordarlas y pensar en ellas.

Y a los hijos que no están con sus madres, que sepan aquellas madres que sus hijos están viéndolas desde arriba.