Toshiko Imai es la esposa del ministro consejero y cónsul general del Japón, Yasushi Imai. Lleva menos de un año en nuestro país donde, a la distancia, celebrará el Día de la Madre con una cálida conversación y el vínculo de amor con su madre Utako Ando.
Al igual que en el Perú, el Día de la Madre se celebra en Japón el segundo domingo de mayo. En esta fecha especial, los hijos e hijas llevan a sus progenitoras a restaurantes y hacen regalos especiales, aunque la tradición en Japón es regalar un clavel rojo, una costumbre que llegó de occidente.
De esta forma, se trata de un día extraordinario, en el que los niños se esfuerzan por hacer un bonito regalo a sus mamás y demostrarles todo su cariño.
Este año, Toshiko Imai compartirá a través del hilo telefónico el cariño a su madre, y si bien físicamente no puede llevarle un regalo o darle un abrazo, la conexión de amor se mantiene inperecedera a pesar de la distancia.
«Todos los hijos tienen un gran amor por sus madres. Lo que yo deseo es que todas las madres y la mía vivan muchos años», señaló.
Muy buena comida peruana
Para Toshiko Imai, la comida peruana es muy buena. Con tantos platos sabrosos, es difícil no subir de peso. Así, el lomo saltado, el ají de gallina, la causa a la limeña, el cau cau y los picarones son las delicias que conoció en nuestro país y que le han fascinado.
A la pregunta de ¿si tuviera que hacer un regalo peruano a su madre, cuál sería?, Imai nos respondió que el ceviche, pues es un plato que ya preparó en Japón a su familia y les gustó mucho. Otro presente sería un chal de alpaca.
Ya acostumbrada a la vida en Lima, Imai comentó que una de las cosas que más le llamó la atención de la capital peruana es la gran cantidad de taxis y buses.
Comunidad nikkei
Su impresión de la colectividad nikkei es que es una comunidad muy unida, donde las generaciones más jóvenes saben y quieren escuchar las historias de los mayores, de tal forma que pueden conservar muchas de las costumbres de los padres y abuelos.
Esta es una característica que, refirió Imai, se ha perdido en el Japón actual. «Esto se veía antes, recuerdo que cuando era niña nos sentábamos a escuchar a los mayores sobre las historias de la época de la guerra».