Shu Azuma nació en la prefectura de Yamagata, Japón. A los 22 años emigró al Perú y actualmente es la única integrante de la generación issei del Club Yamagata. No se pierde ni un solo miércoles para estar en el Centro Ryoichi Jinnai.
Domina el idioma español y sabe que este domingo es el Día de la Madre. Tiene la seguridad de que la visitarán los nietos. Durante muchos años ella fue la mamá de ellos.
Vive con su hijo Luis Azuma, pero además, en todo momento tiene presente a sus dos hijos fallecidos. Se siente muy contenta cada vez que habla de sus nietos y bisnietos, que están en Lima y en Japón.
Los primeros años en el Perú fueron muy complicados. Evoca a su esposo Azuma, quien falleció hace 25 años. «Por la guerra y la deportación de japoneses cerró el negocio y tuvimos que trabajar en la hacienda», narra.
Con una sonrisa y contagiante alegría, cuenta que el 30 de marzo ha cumplido 94 años. Dice que la saludaron sus nietos y sus amistades que ha conocido en el Centro Jinnai.
«Cuando estuve en Lima lo primero que aprendí fue a preparar papa rellena», cuenta sonriente señora Azuma.
Asegura que sus días más alegres los pasa en el Centro Jinnai. «Me levanto muy temprano, me cambio y espero que me recoja la movilidad», describe con una emoción muy particular.
El mayor agrado en Jinnai es haber conocido a grandes amigas. Una de ellas es Tsuyo Toyama, de 100 años, con quien se toma la fotografía del recuerdo.
A la obaachan Shu Azuma le encantan las canciones de su tierra natal.
Para ella, el Perú es su segunda tierra, un lugar de su preferencia, pues recuerda la baja temperatura y la nieve que caracterizan Yamagata. «Aquí no se siente frío ni mucho calor», explica.
Llegan las cuatro de la tarde, se despide de sus amistades y espera que la semana pase muy rápido y ya llegue el miércoles para ir nuevamente al Centro Jinnai.