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Erica Yonamine es una mamá doblemente feliz

«Dios quiso que mi alegría fuera doble y la me envió de un porrazo». Erica Yonamine, nikkei argentina, casada con el escultor Haroldo Higa, es mamá de Leandro y Facundo Higa Yonamine. Está especializada en bailes japoneses y enseñanza a niñas. Lo más emocionante es cuando sus hijos le dicen «mamá». Su día lo celebra dos veces al año, porque en Argentina el Día de la Madre es el tercer domingo de octubre.

¿Qué significa ser mamá?
Ser mamá  significa  tener a dos personas -Leandro y Facundo de tres años y siete meses- que necesitan de mí, a los que debo darles todo mi amor, mi cariño y buena educación para que sean personas excelentes el día de mañana.
Significa preocuparme por ellos desde el minuto en que se levantan hasta el minuto en que duermen y, por las noches, dormir con un solo ojo para saber si están bien.

Significa prepararles la comida para que estén bien alimentados, la ropa para que vayan súper lindos al nido, bañarlos, jugar con ellos; es decir, trabajos que no tienen remuneración monetaria, sólo te lo pagan con una linda sonrisa y mucho amor.

¿Consideras que lo más grande es ser mamá?
Para mí ser mamá es lo más grande que me ha pasado en la vida. Creo que toda mujer llega a un momento en que anhela tener un hijo. En mi caso, Dios quiso que mi alegría fuera doble y me envió de un porrazo dos, así que soy doblemente feliz.

¿Cuándo te sentiste mamá?
Antes de que nazcan mis hijos. Tenía muchas ilusiones como toda mamá primeriza, pero realmente me sentí mamá cuando vi a mis dos hijos enfrente mío y tuve que dar de lactar por primera vez a los dos al mismo tiempo.

¿Se aprende a ser una mejor mamá?
Nadie nace sabiendo cómo ser mamá. Los hijos día a día te van enseñando cómo ser mejor.

¿Cuáles son tus aspiraciones para ellos?
Lo que queremos es que crezcan niños sanos, fuertes y sean excelentes personas, ya que en la educación de tus hijos se refleja el cariño, amor y respeto que le hemos enseñado.

Me encantaría que sigan la cultura de Okinawa, ya que es algo fuerte que llevo en mi sangre.

¿Viviste algún sentimiento especial?
¡Mucha emoción! Tenerlos dentro de mi durante nueve meses, verlos crecer minuto a minuto  y escucharlos decir mamá, fue algo muy emocionante.

¿Lo recomendable es dedicarse las 24 horas a los hijos?
Es una pregunta muy personal de cada pareja. En mi caso, antes de que nazcan mis hijos, como madre primeriza pensaba: en cuatro meses todo está organizado, tranquilo y vuelvo a mi vida normal, pero no sabía que para mí los días iban a durar más de 24 horas. El día y la noche no acababan, porque terminaba de darle de lactar a uno, cambiar pañales, la ropa, sacar su chanchito y empezaba con el otro, y así por muchos meses. Haroldo llegaba de su trabajo y estaba a full con los chicos.

El primer año fue duro para nosotros y la decisión por nuestros hijos fue que yo dejé de trabajar y me dedique a ellos.

Ahora no creo que lo ideal sea dejar de trabajar, pienso que la mujer aunque sea debe tener un trabajo parcial, para disponer un tiempo para ella, crecer como persona en la sociedad, tener otras obligaciones; pero sí,  tener tiempo para dedicarse a los hijos. Ese es mi caso actualmente.

Gracias a la Asociación Femenina Peruano Japonesa doy clases de odori desde hace ocho años, y desde este año me invitaron dictar clases de odori en el colegio La Unión en donde estoy muy a gusto y contenta de poder transmitir parte de la cultura japonesa a los chicos.

Me organizo de tal manera que puedo estar con mis hijos desde que salen del nido hasta que se duermen. Nos hemos propuesto con Haroldo cuidar a los chicos entre los dos nada más, sin ayuda extra, así que estamos corriendo con ellos por todos lados, pero todo ¡súper bien!

Es un día especial.
Para mí seguramente que sí, mis hijos por tercera vez me van a decir «¡Feliz día mamá!» y voy a recibir muchos besos y abrazos. El sábado es la actuación de ellos del nido, así que seguramente me emocionaré al verlos bailar y cantar.