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Mamás nikkeis tenemos doble responsabilidad

«Mi experiencia de ser mamá ha sido única, incomparable, enriquecedora». Keiko Kiyan Maehara, abogada, casada con Arturo Yara, es la joven mamá de Ryuu y Natsumi. Define lo que es ser madre y comparte un incomparable sentimiento de felicidad y responsabilidad.

¿Cómo es la experiencia de ser mamá?
Mi experiencia de ser mamá ha sido única, incomparable, enriquecedora.
La labor de mi mamá ha sido apoyarme y enseñarme algunas técnicas de crianza, por ejemplo, el ABC de cómo bañar a un recién nacido. Además, contarme sus experiencias de cuando mi hermana y yo éramos pequeñas y coincidimos que las formas de crianza y educación también han evolucionado. Hoy, ella vive la experiencia de ser madre de una forma especial, no sólo es mi mamá, es obaachan por partida doble y es mi copiloto, porque vamos por las mismas rutas, compartiendo los sentimientos, las alegrías y las experiencias  de ser mamás.
 
¿Cómo fue tu maternidad?
Gracias a las atenciones del doctor Tomioka que en toda la etapa de gestación nos infundía a Arturo, mi esposo, y a mí, bastante tranquilidad, fue genial.
Ilusiones, por supuesto. Era el primer nieto y varón, mi papá estaba feliz y nosotros ansiosos nos preguntábamos a quién se parecería. Nunca nadie me contó lo difícil que sería ponerse de acuerdo en el nombre. Arturo escogió y decidió Christian Nicolás en castellano, y Ryuu en japonés. Sueños, muchos sueños… y mucho sueño también, una nunca jamás vuelve a dormir igual.
  
¿La primera noche y el primer día?
En la Clínica la pasamos muy bien, el personal asistencial se encargaba de todo.  Pero, en casa… la primera noche, a eso de las 2:00 a.m., mientras dormíamos plácidamente, escuché un ruidito y entre sueños me dije: «me parece que escucho algo como un bebe… oh Dios, de verdad tenemos un bebe». Quise pararme rápidamente pero estaba adolorida por la cesárea, tuve que despertar -la primera de muchas- abruptamente a Arturo y le dije: «el bebe está llorando… y ahora ¿qué hacemos?». Empezó la adivinanza, ¿que será? Leche, pañal, gases, frío. Al día siguiente, muy muy cansados… nuestras vidas nunca volvieron a ser las mismas.

¿Y los momentos más felices?
A diario, junto a mi esposo, a mis hijos y a mi madre, quienes le dan un sentido muy real a mi vida.

He aprendido junto a mi esposo disfrutar de la vida, día tras día, de los momentos que ya no van a volver porque nada es eterno ni absoluto.

¿Quién te enseñó ser mamá?
Fue mi hijo Ryuu quien me enseñó a ser mamá. A los 27 días de nacido, mi papá falleció súbitamente. Lógicamente el dolor me abrumaba,  pero (sonrisas) mi hijo me hizo aprender una de las lecciones más importantes de mi vida: ¡fortaleza! Esa mezcla de responsabilidad y amor incondicional, saber que tienes un hijo depende totalmente de ti, hizo que sacara fuerzas para vencer la pena y estar siempre presente. 

 ¿Día a día se aprende a ser una excelente mamá?
Nadie te enseña a ser mamá, lo aprendemos cada día de la mano de nuestros hijos, y para ello se necesita una gran dosis de ganas, paciencia y buen humor. Es un trabajo de largo aliento. Cada hijo es un mundo y las estrategias a utilizar varían de uno a otro.


Lo que funciona con uno, a veces no funciona con el otro. Si entendemos como «excelente mamá» esa búsqueda constante de reforzar y ampliar nuestros conocimientos de crianza, y lograr un hogar en donde se respire amor, tranquilidad, estabilidad, respeto, etc., para que los niños se desarrollen plenamente, pienso que todas las mamás estamos en esa búsqueda.

Si trabajas fuera de la casa, ¿dejas de ser mamá?
Nunca, abogada de medio tiempo y mamá a tiempo completo, es una dulce locura.

¿Ser mamá nikkei tiene alguna particularidad?
Sí, pienso que tenemos una doble responsabilidad. Nuestra misión como madres es poder conjugar con esas dos realidades y tratar de enseñarles lo mejor de cada cultura. Formar hijos conscientes de lo afortunados que son al ser herederos dos culturas milenarias: la peruana y la japonesa.

¿A tus hijos les transmites la cultura de Okinawa?
Sí, empezando por la gastronomía hasta el baile. Ryuu y Natsumi ya aprendieron a comer ashitibichi y a Ryuu le gusta mucho bailar eisa.

¿Sueñas con que  sean abogados?
No, más bien se me quita el sueño al pensar que pudieran ser abogados (risas). Imagínate vivir en una casa con una abuela abogada que también es mamá, una mamá abogada que también es hija, dos hijos abogados y un papá ingeniero (más risas).

¿Qué planes tienes para el Día de la Madre?
Espero que este año mi esposo también me sorprenda, se porta muy bien: desayuno en la cama… no, mejor que me dejen dormir un poquito más para luego salir a comer, así nadie tiene que lavar los platos.

¿Pasarás el Día de la Madre con tu mamá?
Sí, como todos los años.  ¡Feliz día! y el clásico «un besito y un abrazo». Aprovecharé este medio para decirle nuevamente «gracias mamá, por la paciencia y el amor incondicional… ¡lo hiciste bien!».

¿Se impone el aspecto comercial? 
Sí, pues eso demuestra que los publicistas están haciendo un buen trabajo. Creadores de necesidades. Hacen creer que la mejor manera de hacer feliz a mamá es regalándole algo, cuando la vida es más simple: no hay mayor alegría para una madre que ver a sus hijos felices, sanos, realizados, unidos, convertidos en hombres y mujeres de bien. Ese es el mejor regalo para una mamá y eso sería para mí, mi mejor regalo. Hay que enseñarles a nuestros hijos que  el clásico «un besito y un abrazo», una buena conversación o el tiempo compartido en familia es algo que no cuesta  y perdura en el tiempo, va más allá de nuestra propia existencia.

Un saludo para las mamás nikkeis
Feliz día a todas las mamás, y el más grande de los reconocimientos por esta labor titánica que no conoce días libres ni vacaciones.