Por: Ciria Chauca Falconí
Abel Fukumoto, presidente de la Asociación Peruano Japonesa (APJ), cada dos meses tiene un contacto cercano y amical con las personas mayores del Centro Ryoichi Jinnai. Almuerzan juntos, conversan, cantan y quienes han cumplido años soplan las velitas y reciben obsequios. Para Fukumoto es una experiencia particular porque le hace recordar a su mamá y a su papá.
Almorzó con las obaachan y los ojiichan del Centro Jinnai, ¿ha sido una experiencia especial?
Siempre es una experiencia muy gratificante. Es un almuerzo que se realiza cada dos meses para los kooreisha (adultos mayores) del Centro Recreacional Jinnai que han cumplido años en los dos meses anteriores.
Cada vez es más bonito, por el entusiasmo de la directora Michan Nakamatsu y sus colaboradoras voluntarias entre las que destaca Takako Akamine, que es la animadora de la fiesta. Habrás notado que cantamos el happy birthday, se apagan las velas de una gran torta, se almuerza rico nihonriori, cantamos canciones en japonés. Es una verdadera fiesta que disfrutan tanto los homenajeados como nosotros los anfitriones.
¿Cuál es su sentimiento al estar muy cerca a las personas mayores?
Es muy emocionante ver a los kooreisha tan contentos y agradecidos. La verdad que no tienen porqué agradecer, al contrario somos nosotros los que tenemos que agradecerles por todo el sacrifico que han tenido en cuidar y educar a los menores.
Yo les dije que me hacían recordar a mis padres y hermanos mayores que me criaron, cuidaron y educaron en épocas muy difíciles.
¿Los tiene presentes a su mamá y a su papá?
Por supuesto, eso es lo bonito de ayudar en APJ, porque es como ayudar a nuestros padres que ya no están. Mi otosan falleció relativamente joven, a los 67 años cuando yo estaba trabajando en Inglaterra, o sea que no pude estar en su entierro. Mi okasan falleció a los 99 años. Por eso dicen que las mujeres son más fuertes. Tengo los mejores recuerdos de ellos, nos dieron de todo, a pesar de las dificultades económicas. Eran muy felices. Los que los conocían de jóvenes dicen que se casaron por amor. Ambos eran viudos en aquella época. Pero también han sido muy importantes los hermanos mayores que dirigieron nuestra educación.
¿Cuáles son las funciones del Centro Recreacional Ryoichi Jinnai?
Es brindar bienestar a los kooreisha con calidez, tranquilidad y seguridad, para que sientan la felicidad de haber llegado a esta etapa avanzada de la vida y aprender algo nuevo. A los de la tercera edad mayores de 75 años se les recoge del domicilio en camionetas modernas, y en el local de APJ se les hace un chequeo médico básico, cantan, bailan, hacen manualidades, almuerzan, descansan, etc. Es una expresión de agradecimiento y retribución y respeto.
¿Económicamente, cómo se mantiene el Centro Jinnai?
La APJ subvenciona los gastos gracias a las unidades generadoras de recursos como el Policlínico, la Clínica, Unidad de Cursos, alquiler de locales, etc. Estas unidades también financian los programas culturales, de asistencia social, crédito educativo, etc. En este sentido la APJ está muy bien estructurada gracias a la labor de los dirigentes anteriores.
Cada vez disminuye la generación issei? ¿se refleja en la identidad de los jóvenes?
Es muy triste, que la generación Issei sea cada vez menor, pero así es la vida. Por eso es que ahora el C. R. Jinnai también atiende a los nisei mayores.
Con respecto a los jóvenes, creo que ellos aprecian mucho el cuidado que se les da a los mayores. Es natural que las nuevas generaciones no sean exactamente igual que las anteriores, pero los jóvenes nikkei en general tienen ese kimochi o sentimiento hacia los mayores y su raíz japonesa grabados en su ADN. En su debido momento aflora y lo demuestran como fue el caso de la campaña Contigo Japón para ayudar a los damnificados del terremoto y tsunami del mes de marzo del 2011. Los jóvenes fueron de los primeros en organizarse y contribuir económicamente y moralmente con su propio lenguaje que en este caso fue la música.
¿Cuántas personas son las usuarias de este programa para mayores?
Tenemos 360 beneficiarios de la tercera edad, 120 de la segunda edad en el programa a quienes se les atiende con 51 voluntarias y 12 voluntarias extranjeras. El límite de participantes está determinado por la capacidad de transporte, el espacio físico de las diferentes salas de reuniones y la cantidad de voluntarias. El número de participantes ha ido en continuo aumento año tras año.
¿Cómo será el futuro del Centro Jinnai?
Es un excelente programa, con un buen fin y que amerita todo nuestro esfuerzo en hacerlo cada día mejor. El futuro es la suma de los presentes, por eso trabajamos para que cada presente sea el óptimo. La Sra. Nakamatsu, su directiva y las voluntarias están dedicadas a este objetivo y lo están haciendo muy bien.
¿En la colectividad nikkei están aumentado las personas mayores?, ¿y Jinnai es el lugar que ellas lo necesitan?
El Centro Recreacional Jinnai es uno de los lugares. Tal vez por ahora es el más desarrollado, pero queremos motivar e incentivar para que otras entidades también hagan su respectivo aporte. La Asociación Emmanuel también está haciendo muy buen trabajo con la visión del Padre Kato y la presidencia del Arq. Fernando Ojeda. Creemos que los kenjinkai también pueden ayudar mucho en este sentido
¿Se requiere con urgencia asilos similares a la Casa de Reposo Emmanuel?
Por supuesto. Es un tema muy interesante y amplio porque es una necesidad. Tiene algunas complejidades y un alto costo.
Por un lado, el concepto asilo se relaciona muchas veces con un lugar donde van las personas mayores que no tienen quien los cuide. Aquí por ejemplo, creo que la primera responsabilidad es de la familia, en no abandonar a un familiar que no tiene recursos. Si desafortunadamente, esta persona no tiene familia o ha sido abandonada, se convierte en un caso de Asistencia Social.
Otro caso es el de las Casa de Retiro, para aquellas personas que teniendo ciertos recursos económicos requieren un lugar en el cual vivir y que se les brinde el cuidado que la familia no le puede brindar. Por ejemplo, en Japón, EE. UU., Canadá hay casas de retiro muy desarrolladas pero lo que pagan los inquilinos son precios inalcanzables para nuestra comunidad. Sin ir muy lejos, en Lima, la comunidad judía también tiene casas de retiro donde el familiar que vive en el extranjero paga el alojamiento y servicio. Estamos analizando estos casos.
El domingo es el Día de la Madre, ¿qué les dice a las obaachan?
Nuestras felicitaciones y agradecimiento por todo lo que han hecho. Que la pasen de lo mejor con sus afortunados hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc. Ellas son el pilar de la comunidad nikkei. Nuestros pensamientos siempre estarán con ellas.
¿Y cómo va a pasar su esposa, la señora Hilda Higa?
Creo que la va a pasar muy bien, con su hija y sin su esposo. Ha viajado a México donde vive nuestra hija Melissa Keiko.