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Kyo Machiko nos visitó en dos oportunidades

Aunque pasa el tiempo y la pantalla gigante lanza constantemente nuevos valores, para la mayoría de los nikkeis cinéfilos, los rostros que identifican al cine japonés siguen siendo Toshiro Mifune y Kyo Machiko.

Ellos protagonizaron Rashomon en 1950, la película de Akira Kurosawa que ganó el Gran Premio del Festival de Venecia y el Oscar y que, de paso, logró que todo el planeta descubriera la existencia del cine japonés.

No tuve la suerte de entrevistar a Toshiro Mifune cuando pasó por Lima rumbo al Festival del Mar del Plata, y envidié a don Juan Iida que conversó con él en el aeropuerto Jorge Chávez y publicó una nota en Perú Shimpo.

Sin embargo, tuve en 1971 frente a mí a Kyo Machiko, actriz que había admirado no sólo en Rashomon, sino también en Ugetsu y en Barrio Rojo, ambas de Kenji Mizoguchi, otro grande del cine. Su nombre real es Motoko Yano y nació hace 88 años.

Yo estaba excitado y desesperado porque no hablo japonés y veía cómo don Luis U. Shimazaki, director de la revista Nikko, e Iida-san conversaban animadamente con la actriz que alternó con Marlon Brando en La casa de té de la luna de agosto.

Sin embargo, debo señalar que los dos veteranos hombres de prensa se portaron bien con este coleguita nikkei que laboraba entonces en el diario La Prensa, traduciendo lo que expresaba la protagonista de casi un centenar de películas, algunas de las que se exhibieron en el Perú.

En un determinado momento, le pedí a Iida-san que le preguntara cuál era su secreto para mantenerse tan lozana, joven y bella (por entonces Kyo Machiko tenía 47 años) y él me respondió: «No, cómo voy a preguntarle eso».

Fue entonces que le solicité a Shimazaki-san que le hiciera la pregunta y, felizmente, accedió. La actriz que fue dirigida por Kurosawa, Mizoguchi, Naruse, etc., agradeció la pregunta y pude apreciar que se sonrojaba.

«Ya ve, Iida-san, y usted con tanto miedo de hacer la pregunta», le dije al desaparecido autor del libro Los primeros inmigrantes. Kyo Machiko respondió que no tenía ningún secreto y que comía de todo.

Manifestó también que ante la crisis que afrontaba la industria del cine japonés, tal como ella, eran muchas las figuras que se habían dedicado a hacer televisión, agregando que ella estaba haciendo la telenovela Haru Ichiban.

La actriz, nacida en Osaka, contó que permanecía soltera. Sobre los realizadores a los que admiraba y con los que trabajaba a gusto, mencionó a Kurosawa y Kenji Mizoguchi, que dirigió Ugetsu y La calle de la vergüenza».

Kyo Machiko vino con su secretaria Takako Ichikawa, y ambas pasearon por Lima, para luego pasar a Ecuador y Brasil. La de 1971 no fue la única visita que nos hizo la célebre actriz, porque dos años después vino con una nutrida delegación artística.

De esto les hablaré en una próxima ocasión, cuando encuentre las fotos de la vez que vino con Morishige Hisaya, Sen Masao, Hasegawa Kazuo, Mitsugoro Bando, Matsushima Midori, las Hermanas Kawata, etc.