La difícil experiencia que puso en riesgo su vida hará que los mineros informales rescatados en Ica cambien su manera de ver las cosas y en adelante aconsejarán a otros mineros trabajar solo en condiciones formales, sostuvo el psicólogo social Jorge Yamamoto.
El especialista señaló que el deseo de continuar dedicándose a esta labor, expresado por los mineros rescatados, pero en condiciones legales y con la debida seguridad, muestra que han interiorizado el concepto de la formalidad para reducir las probabilidades de sufrir un accidente.
«Es muy posible que estos mineros, quienes han señalado que ‘han vuelto a vivir’, se vuelvan voceros voluntarios de un movimiento a favor de la minería formal y a dejar de lado la informalidad que pone en riesgo su seguridad y la de sus familias», anotó en diálogo con RPP.
Yamamoto afirmó que situaciones dramáticas como éstas crean en muchos casos expectativas por cambiar de actividad, por el mal recuerdo que deja, o por mejorar las condiciones de trabajo en términos de legalidad y seguridad para reducir el nivel de riesgo, como parece ser el caso de los mineros de Ica.
Consideró que el tratamiento psicológico que requieren los mineros estará en función del impacto del estrés postraumático en cada uno de ellos.
Precisó, sin embargo, que el manejo del estrés en ellos fue fundamental, teniendo en cuenta que pese a su condición de operarios informales, ellos se sintieron «incluidos socialmente» al ser socorridos por sus compañeros de trabajo, los colegas de otras minas y las máximas autoridades del país con poder para ayudarlos.
El apoyo social y mediático que sintieron a poco de ocurrir el derrumbe fue positivo para ellos, porque generó un sentimiento solidario y la esperanza de que podían salir del socavón en el que estaban atrapados, manifestó.
«En condiciones como esta se activa en el cerebro la hormona llamada oxitocina que produce una sensación de tranquilidad y bienestar. Y se reduce la generación de cortisol, hormona del estrés y muy dañina para el organismo», expresó.
Por eso los nueve mineros pudieron soportar varios días, alimentando una esperanza de volver con sus familias, pese a que algunos sufrieron efectos físicos u orgánicos propios de las duras condiciones del encierro tras el derrumbe, concluyó.
Los nueve mineros informales de la mina «Cabeza de negro», en Ica, fueron rescatados tras permanecer seis días atrapados tras un derrumbe ocurrido el jueves pasado.