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«Para mí no hay enfermedad imposible»

En las paredes de su consultorio médico no queda espacio para un diploma más.
Todos sus muros están atiborrados de diversos reconocimientos que ha obtenido a lo largo de sus dos carreras: el periodismo y la medicina natural.

Don Óscar Shimazaki Okada es conocido por ser el hijo del fundador y posterior director de la legendaria revista Nikko, y por salvar cientos de vidas como médico naturista. En una conversación honesta, directa y locuaz, me reveló detalles de su larga trayectoria.

Nació el 22 de noviembre de 1938 en Jesús María. Su padre fue don Luis Usao Shimazaki, original de Tokio, y su madre, Carmen Rosa Suemi Okada, de Hiroshima. Ambos se conocieron en Lima, donde se desempeñaban como artistas. Ella tocaba el piano y él dominaba todos los instrumentos. Es por ello que los seis hijos que tuvieron (Teresa, Laura, Julia, Óscar, Silvia y Olga), llevan el arte en sus venas.

¿Cómo comenzó su interés por la medicina natural?
A mí desde chico me gustó la medicina. En los paseos que hacíamos llevaba una caja de zapatos, la pintaba y le ponía encima la cruz roja. Le metía alcohol, algodón y así me iba. Todos mis amigos me decían: «Estás loco, ¿acaso te crees médico?» Y yo decía que siempre era necesario porque todos los chicos jugaban y se golpeaban, y yo podía usar lo que había llevado. Cuando íbamos a la posta médica por alguna herida, los médicos me felicitaban.

¿Por qué estudió Periodismo primero?
Quería estudiar Medicina pero era muy costoso, y como mi papá tenía la revista Nikko la directora de Periodismo de la Católica me dijo que no desperdicie tiempo y estudie esa carrera. Me matriculé en la Católica, pero como toda la promoción eran puras mujeres, me trasladé a San Marcos. Me gustó el periodismo. Incluso llegué a ser director de la revista Nikko.

¿Cuándo decidió dedicarse a la medicina?
Estudié en Estados Unidos a raíz de la enfermedad de mi hijo. Cuando él tuvo 10 años se enfermó de leucemia. Lo habían desahuciado en el Policlínico, en el Hospital del Niño y en Neoplásicas. Me dijeron que en 15 días o un mes mi hijo se iba. Entonces les dije (a los médicos) que hagan lo que saben y que yo traería lo mío que es medicina natural. Me hicieron firmar un documento en el que me hacía responsable.

En ese entonces no era creyente, pero un día fui a la iglesia Nazarenas y le pedí al Señor de los Milagros que por favor me ayude a curar a mi hijo. Sin mentirte, lo vi que asintió. La siguiente semana comenzó a recuperarse y los doctores me dijeron que poco a poco reducirían la quimioterapia. Mi hijo vive hasta ahora. Es el único (que sobrevivió) de 49 chicos que estaban internados.

Un día él me dijo: «Papi, deja el periodismo, dedícate a curar a tantos chicos que se están muriendo. Tú me has curado a mí y puedes curar a los demás». Hablé con los médicos y les dije que quería dar orientación a los padres que tienen hijos con cáncer para que acepten lo natural. Sólo tres padres aceptaron. Los hijos de ellos viven hasta ahora.

¿Dónde estudió Medicina?
Me dijeron que en Estados Unidos había cinco universidades de medicina natural. Me decidí por la de Miami porque allí hablan español. Me presenté y les dije la verdad, les mostré a todas las personas que había curado. Ingresé y me gradué. Luego me dieron mi diploma como miembro de la Asociación Americana de Medicina Natural, la cual vale en el mundo.

¿Ha curado a algún famoso?
Michael J. Fox (protagonista de Volver al Futuro) me ha escrito cuatro cartas. Me sorprendí cuando las recibí. En ellas me habla de Mohamed Alí que también sufre de Parkinson y sobre qué posibilidades hay de curarse. Ningún médico peruano ha recibido cartas similares. Lamentablemente en la última que envió dice que no vendrá él por temor al terrorismo, sino que mandará a su médico de cabecera para indicarle el tratamiento. No acepté.

¿En qué consiste su tratamiento?
A todos los pacientes con cáncer les digo que el tratamiento conmigo dura 10 años, porque lo mío son plantas naturales además de una alimentación adecuada.

¿Qué enfermedades trata?
Todos los tipos cáncer en todas las etapas, incluso desahuciados. Además, curo enfermedades en la piel, quistes, etc. Para mí no hay enfermedad imposible.

¿Qué porcentaje de pacientes son sanados por usted?
Todo depende del paciente. Si siguen el tratamiento al pie de la letra, todos se curan.

¿Tiene pacientes de la colectividad?
Sí, bastantes. Incluso la señora Rosa viuda de Amano también fue curada por mí, así como su hermano y su hijo.

¿Cómo se siente por salvar tantas vidas?
Me siento agradecido bastante con Dios. Rezo mañana y noche agradeciéndole a él que yo pueda ser su medio para curar a la gente. Me ha hecho cambiar  bastante mi modo de ser y le agradezco, aunque me costó mucho haber dejado la revista (Nikko) que ya era conocida a nivel mundial.

LA GRAN REVISTA NIKKO

¿En qué año se fundó Nikko?
La fundó mi padre en abril de 1954. Luego pasó a mi nombre. Fui el director de la revista desde los años 70 y cerró en el 88.

¿A qué se debió su éxito?
Siempre me gustó lo que es el Perú y por eso publicaba lecciones de quechua y de japonés. Tenía además páginas folclóricas, turísticas y todo lo que es cultural.

La última vez que vino Paloma San Basilio me reclamó que por qué ya no sacaba Nikko pues era la única revista peruana que le gustaba.

Todos los periodistas querían trabajar en Nikko porque yo reconocía su trabajo y les pagaba.

¿A qué sector se destinaba?
Mi padre empezó con la gente de la colonia, pero como sacábamos secciones culturales veía que a muchos peruanos les interesaba. Veía gente provinciana comprando mi revista y era una satisfacción. Compraban Nikko porque sabían que allí había folclor.

¿Ha pensado en volver a publicar la revista?
Sí, estoy con ganas, pero no tengo tiempo, aunque podría nombrar a un director. Ya tengo más o menos gente que quiere trabajar.

NO A LA DISCRIMINACIÓN

¿Qué mensaje nos daría por el Día de la Amistad Peruano Japonesa?
Si es amistad peruano japonesa, que no haya discriminación. Por eso es amistad. Si hay gente que no tiene una buena situación económica, que no sea marginada porque todos somos iguales. Que la colonia no esté tan «metida» (aislada).

¿Considera que la colectividad está muy aislada?
Sí, sigue aislada. Debe penetrar más en el Perú, a todo nivel. Estoy seguro de que estas invitaciones las mandan sólo a la colonia.

Mi hija me ha contado que a todos los que van al Cultural y tienen rasgos japoneses, los dejan pasar, pero cuando ella fue con un amigo peruano, a él le pidieron su DNI. Allí se nota la discriminación.