Sus predicciones catastróficas y a veces acertadas han dado mucho que hablar en diversos países. Lo cierto es que las palabras de Reinaldo Dos Santos no pasan desapercibidas.
Algunos lo consideran un vidente, otros un charlatán. Él afirma ser el profeta de esta era. La valoración la hará usted después de leer esta entrevista en la que nos habla de un futuro sismo en Lima, de su predicción sobre el terremoto en Japón, de la llegada de una mujer a la presidencia del Perú y de su ascendencia japonesa.
Cuéntenos de su ascendencia japonesa.
Tengo entendido que mis ancestros vinieron de Japón, de Okinawa específicamente. En Brasil necesitaban muchos trabajadores y mi bisabuela fue parte del último grupo que llegó a Brasil. En esa época Brasil y Paraguay estaban en conflicto por lo que había una gran extensión de territorio que había sido conquistada y tenía que ser ocupada, y ahí se asentaron comunidades árabes, italianas y japonesas. Esta zona es hoy el Mato Grosso do Sul.
Una vez que se instalaron los primeros japoneses, empezaron a llegar más. Los que ya estaban en Brasil comenzaron a llamar a sus familiares y así llegó mi bisabuela. Hoy en día vemos un cruce de japoneses, italianos, árabes, portugueses, etc.
¿Y cuál era el apellido de su bisabuela?
Matsunaka. El apellido se perdió cuando se fueron casando, pero hay una rama de mi familia que aún lo conserva y son bien japoneses.
¿En su familia quedaron algo de las costumbres?
Claro, pero sobre todo lo que más se conserva es la cuestión de la moral, de las costumbres, de la forma correcta en que uno debe comportarse. Mi mamá decía: «Hijo, el día que camines por la calle tapando tu cara, ese día dejas de ser mi hijo, dejas de pertenecer a la familia». Había mucho de eso, de comportarse bien, de ser un buen ser humano, de no mentir, ser honrado y honesto.
Brasil tiene una de las más grandes comunidades japonesas del mundo.
De hecho es la más grande del mundo. Si vas a San Pablo, el barrio de La Libertad es Japón, se habla japonés y las costumbres son japonesas. Incluso hay una radio y un periódico en japonés. Es un Japón chiquito. La comunidad japonesa en Brasil es un poco cerrada, pero son muy bien vistos. Los japoneses en Brasil jamás se quedan sin trabajo. Si hay una vacante y se presenta un japonés, le dan el puesto.
¿Se siente nikkei?
Por supuesto, es una cosa que se lleva en la sangre. He ido a Japón muchas veces y me encanta la cultura japonesa, me gustan mucho los karaokes, y siempre que me preguntan lo digo porque es como una riqueza, algo grande que llevo dentro.
¿Cuáles fueron sus primeras predicciones?
En 1999 sabía que iba a haber un terremoto muy fuerte en Colombia, pero no hice nada, lo veía como muy lejano y distante. Pero se dio la casualidad que después del sismo me fui a Armenia, en Colombia, y capté una de las situaciones más espantosas de mi vida: el olor a muerte de las calles era impactante. Entonces pensé: «Si yo vi esto ¿por qué no hice nada?». Nosotros venimos al mundo con la finalidad de aprender y ayudar al prójimo para que su carga sea menos pesada y caminemos menos adoloridos por esta vida. Esto me hizo reflexionar mucho. Fui criado en un hogar donde hay mucha moral y una responsabilidad con el prójimo, hay que respetar la vida y no me puedo quedar callado con un acontecimiento como este.
A final del 99 fui a Venezuela porque sabía que iba a haber un desastre muy grande. Fue el desastre del estado Vargas. Hubo 22 000 personas muertas, llegué una semana antes, traté de avisar y nadie me hizo caso, era desconocido. De ahí vino lo de las torres gemelas, lo publiqué en varios medios pues no tenía visa americana y no podía llegar hasta allá, hice lo que pude.
Luego predijo lo del terremoto de Haití.
Lo fuerte, lo grande y lo que me marca fue lo de Haití. En la televisión colombiana lo dije dos años antes, traté de hacer algo, llegué incluso hasta Haití, pero fue difícil por el idioma. Después había una proliferación de iglesias evangélicas que pregonaban que si no estaba escrito en la Biblia, no era cierto. Fue una barrera muy grande. No digo que la gente no crea en Dios, sino que su creencia no opaque su caminar por la vida, pues dentro de cada uno de nosotros hay una llama divina que debe de ser alimentada con buenas acciones y buenos deseos. Me invitaron gentilmente a salir de Haití, en otras palabras, me botaron, decían que estaba alborotando a las personas y que era extranjero y cosas así. El terremoto sucedió en la fecha que dije y eso me pesa en Lima.
¿Cree que habrá un terremoto en Lima?
Sí, creo que uno a veces es víctima de su propio éxito, me piden mucho una fecha. Siento a los peruanos como mi gente, vengo al país desde el año 90, a donde voy piensan que soy peruano. Los peruanos me reconocen y me saludan, me siento en casa, entonces por qué no hacer algo por ellos, no me voy a quedar callado.
Algunos que me conocen me dicen que por andar diciendo esto me van a llamar ridículo, farsante, etc. No me importa, estoy dando la voz de alerta. Lo que digo es que se preparen para lo que va a venir y que la gente se prepare, que busque las vías de escape, que tengan su kit de emergencia. Nosotros trajimos unos equipos de detección de sismos que los regalamos a las escuelas, regalamos como veinte, pero hay más de mil escuelas en Lima. Hay que hacer un trabajo de hormiga y es algo que venimos haciendo.
¿Cuál será la magnitud de este sismo?
Es más de 7.8 u 8 grados, es terrible, llegará a ser de los peores.
¿Ve mucha muerte?
Hay muchos peruanos que no están preparados, por eso se puede vivir un desastre muy grande. Pero la vida continúa y todo es parte del gran plan universal. Todos venimos a conocer y el conocimiento a veces implica dolor y sufrimiento, es parte del crecimiento.
¿Pudo ver lo que pasó con Japón?
En el 2009 yo dejé unas psicografías en el Perú, no las tomé mucho en cuenta pero ahí se mostraba que algo iba a pasar con Japón, Egipto y Libia. Luego hice otra en que se ve claramente lo que pasaba en Japón, la catástrofe radioactiva, el tsunami y la palabra Sendai, aunque el la psicografía la escribí con «z».
¿Qué ve para los próximos años en el Perú?
Definitivamente el siguiente presidente del Perú es una mujer. Es algo que está escrito. Existen cosas en la naturaleza que por más que se intente quitarlas, suceden. Yo dije dos años atrás que Keiko sería presidenta del Perú porque está escrito y determinado que una mujer será presidenta. Esta mujer era ella y no se dio por un cambio del destino, porque ella no quiso ganar y ella lo sabe. Yo le di una forma para ganar y no lo hizo, no conversé con ella directamente, pero sí con su tío Santiago, a él le di la información, pero no llegó a ella o si le llegó no hizo caso. Veo que si no es ella la próxima presidenta, será otra mujer y ahí sí tengo cierto temor.
¿Quién es esta otra mujer?
Todo el mundo sabe quien es, no quiero decir nombres, pero todos saben quien es.
¿Y cuál es la información que le dio a Keiko?
No lo puedo decir, porque causaría un revuelo.
¿Qué ve para Alberto Fujimori?
Es muy triste que una persona haga tanto por un país, a lo mejor me van a criticar por lo que voy a decir pero es lo que pienso, la persona que conoció el Perú antes y lo ve ahora se dará cuenta de lo que hizo este hombre que hoy está preso y que no merece terminar su vida como lo está haciendo. Lo que yo veo para Fujimori es que estará en casa con su familia.
¿Será pronto?
Está lejano todavía, es difícil interpretar el tiempo porque no existe, es un invento humano. Puedes ver objetos y cosas, pero es difícil transformar estos objetos en tiempo. No lo veo bien de salud, es una situación delicada.
¿Fujimori lo conoce?
Sabe quién soy, pero prefiero no hablar de este tema porque puede crear muchas cosas. Hay gente de otros países que han consultado conmigo como el presidente de Colombia, el presidente Chávez de Venezuela o el Príncipe de Asturias.
¿Y qué le depara el futuro a Chávez?
Chávez es muy vivo, pero realmente su cáncer está muy avanzado y no creo que tenga mucha vida. Pronto habrá noticias no muy alentadoras para él, como que el cáncer ha llegado a los huesos y algo por el estilo.
¿Para Japón qué ve?
El problema de Japón es que no puede desarrollarse más. Japón necesita reinventarse o algo muy grande como lo que ocurrió ahora. Se va a recuperar, pero a la larga. Ellos han pasado por muchas cosas y siempre se levantan.
¿Cómo se le manifiestan las visiones del futuro?
En diferentes culturas con distintas religiones o credos siempre han aparecido personas con esta capacidad. No soy un vidente, soy el profeta de esta época que le toca a la humanidad y la prueba está ahí, no hay nadie en el mundo que tenga el diez por ciento de mis capacidades. Las pruebas están en los videos que se registraron antes de los hechos que predije.
Soy el único quizá en esta época, pero en la historia han habido muchos profetas. Hubieron en la historia antigua, por ejemplo Noé, que no es como se cuenta en la Biblia. Él era turco y no hubo un diluvio sino fue un meteorito que impactó en la costas de Madagascar. Hay un Nostradamus. Malaquías es otro y del siglo pasado está Parravicini, que es argentino y dejó todo registrado.
Lo que tengo es como un trance y empiezo a ver visiones, veo todo primero de color amarillo, me siento distante, tengo la plena conciencia de quien soy pero empiezo a ver muchas imágenes como si fuera un cuadro abstracto y todas se juntan hasta formar una sola imagen que viene fragmentada, y a veces es una secuencia de acontecimientos. Con el tiempo tengo que aprender qué son estas imágenes, muchas veces las dibujo y no tengo ni idea lo que son.
¿Y desde cuándo se manifiesta este don?
Conmigo las visiones se dan de una forma muy dolorosa, porque de pequeño veía unas cosas espantosas. De hecho mi mamá cuenta que cuando tenía 17 años fue un tipo que tenía un programa en la radio y le dijo que iba a tener muchos hijos y el quinto será el profeta que nos toca para esta época. Era un pueblo chico y todos estaban pendientes, cuando nací todos corrieron a ver qué era, no quién era.
Empecé a crecer con algunos problemas porque me sangraba mucho la nariz, fue una infancia terrible por las imágenes que veía. Me llevaban al hospital y hasta un doctor venía a mi casa, me acuerdo mucho de él, el doctor Pompilio Harada. De ahí me llevaron al loquero, al hospital, a la vieja hechicera, la gitana, hasta que encontré al señor que le hizo la profecía a mi mamá. Le llevé un dibujo que hice donde vi la muerte de mi tío, el carro que lo atropeyó con la placa y así después encontraron al que mató a mi tío y se dio a la fuga.
¿Qué le diría a los peruanos?
Que estamos en este mundo para aprender y no debemos perder ese foco, todo en la vida es un constante aprendizaje. El mundo entero es un gran salón de clases, es lo mejor que podemos hacer. Lo peor que podemos hacer es crear dogmas, no existe la verdad absoluta. Si no me crees, está perfecto, porque hay que buscar la verdad por nosotros mismos y saber que todo lo que nos sucede es para mejorar y crecer como personas. (Por: Alejandro Yoshioka)