Liliana Rodríguez Kadota lleva una vida muy intensa. Desde temprano en el hospital Rebagliati atiende a los que padecen desórdenes relacionados con el sistema nervioso, desórdenes vasculares, epilepsia, enfermedades inflamatorias cerebrales, infecciones del sistema nervioso, dolores de cabeza, neuralgias y parálisis. Si está de turno, son 24 horas sin descansar.
Además, en la Clínica Centenario y en el Policlínico Peruano Japonés está pendiente de cada uno de los pacientes de Neurología.
Comenta que el número de médicos neurólogos es insuficiente en el país, por lo que sugirió a los jóvenes nikkeis optar por esta especialidad.
La neuróloga Rodríguez Kadota reflexionó sobre el Día de la Amistad Peruano Japonesa que se estableció por iniciativa de su papá, el entonces ministro de Estado y congresista Orestes Rodríguez.
¿Qué significa el Día de la Amistad Peruano Japonesa?
Es un día muy importante porque significa el reconocimiento de una integración de dos culturas, que iniciaron nuestros ancestros al llegar a este país, Perú, que nos abrió los brazos y las puertas para ser integrantes de él.
El señor Orestes Rodríguez, mi señor padre, supo valorar y apreciar este sentimiento al casarse con una joven nikkei: Elvira Kadota, mi madre. Allí nació no sólo el amor a la mujer, sino a todo lo que significa sus tradiciones y sus ancestros. Pienso que eso lo motivó a crear un vínculo más especial, por lo que gestó e hizo realidad el Decreto Ley que crea el Día de la Amistad Peruano Japonesa, el tres de abril de 1989.
¿Ha sido familiar el inicio del festejo de este día?
Siempre lo recordamos como una fiesta de integración y también el recuerdo de mi padre y de mi querido hermano Oscar.
Cuando fue instaurado el Día de la Amistad, ¿tu padre les dijo algo?
La verdad no tuvo oportunidad de decirnos mucho, su muerte fue muy prematura a la inauguración de ese día, pero creo que su sentimiento ha sido una gran emoción y satisfacción, y mi padre siempre lo demostró a la comunidad nikkei.
¿Tú sueles celebrar esa fecha?
Sí, ese día lo recordamos como un agradecimiento a nuestros ancestros, pero también hay un sentimiento especial al recordar a mi padre por ser gestor de su fundación. Recuerdo su sensible fallecimiento al lado de mi querido hermano Oscar, quien lo acompaña en el cielo. Ese día también ruego al Señor por ellos.
Mi padre en ese momento era un destacado político, docente universitario, senador de la República y hombre de intachable reputación y valores sólidos. Mi hermano Oscar era un joven con muchas ilusiones y estudiante de Medicina. Ambos fueron cegados de la vida en forma cobarde e injusta, fueron acribillados y dinamitados.
¿Son muchas las personas que te hacen consultas por este día?
Suelo recibir consultas acerca de ese día especial, principalmente de las autoridades de la institución que reconocen a mi padre.
¿Los nietos y bisnietos de los inmigrantes japoneses lo acuerdan este día?
Pienso que sí, ya que es una tradición que se va trasmitiendo de generación en generación. Creo que es oportuno en este momento pedir a nuestros familiares mayores que nos hagan recordar esta fecha especial para que la tradición se mantenga.
¿Qué le dirías a la colectividad?
Que nuestra institución debe consolidarse para guiar a la colectividad hacia una visión de futuro que logre engrandecer al país que acogió a nuestros ancestros.
¿Quiénes deben festejar?
Pienso que es una fiesta de todos los peruanos, pero principalmente de nosotros los descendientes del Sol Naciente.
¿Hay que preparar algún plato especial?
No es necesario, pero muchas familias suelen preparar kare.
Orestes y Oscar Rodríguez
¿Siempre tienes presente a tu padre y a tu hermano?
Siempre están en mis pensamientos y oraciones, acompañándonos en todo momento.
¿Alguna vez declaraste a la prensa sobre lo ocurrido con ellos?
Siempre he tratado de evitar conversar esos temas tan tristes para mí.
¿Estabas en el colegio cuando ocurrió la tragedia?
Ya había empezado a estudiar Medicina en la universidad. Nos afectó bastante tanto a mi madre como a mí. Es más, pensamos que nuestras vidas no tenían sentido sin ellos. Hoy evito pensar en esos momentos tan trágicos.
¿Qué te dijo tu mamá?
Cuando se pierde a los seres amados en una situación tan dramática como sucedió, hay un sentimiento que nadie puede conocer o imaginar, excepto quien lo ha vivido. Es una punzada que te deja sin aliento.
Pero así son los designios del Señor. Nos sentimos imbuidos de una gran fortaleza que nos estimula cuando estamos vencidos. Así lo sentí cuando fui primera alumna de todos los años en la Facultad de Medicina y mi madre como voluntaria en ese hermoso desafío que se llama «Sembrando».
SE NECESITAN MÁS NEURÓLOGOS
¿Por qué te especializaste en Neurología?
Siempre pensé que estudiar el cerebro era el desafío más grande que existe. Es una de las especialidades más hermosas que me depara muchas satisfacciones.
¿Son suficientes los neurólogos en el Perú?
Definitivamente no. Hay un déficit de neurólogos en el Perú. Hay departamentos y provincias donde no existe un sólo neurólogo. Por eso los jóvenes nikkeis deberían especializarse en esto. (Por: Ciria Chauca Falconí)