Nakae Koichi, voluntario de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), se despidió de las obaachan, ojiichan y voluntarios del Centro Recreacional Ryoichi Jinnai, después de dos inolvidables años de trabajo.
Por la partida de Nakae, muchas obaachan derramaron lágrimas, porque desde su llegada a Lima entregó el cien por ciento de su tiempo en la atención a las personas mayores.
La Herradura fue el lugar donde se realizó el último city tour de Jinnai con la participación del voluntario de JICA. En compañía de Nakae, los usuarios del Centro Jinnai subieron hasta el Morro Solar para observar y orar al pie del Cristo Pacífico. Luego, disfrutaron contemplando las olas del mar.
En las actividades cotidianas en Jinnai Center, el voluntario japonés desarrolló la creatividad de los usuarios mayores. Muestra de ello fue la original corbata que usó en la noche de la despedida con las voluntarias, la cual fue hecha por él mismo.
Nakae Koichi aseveró que cuando llegue a Japón continuará con la atención a los ancianos. Además, comentó que volvería al Perú después de dos años, si JICA lo decide.