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Japón es ejemplo de respeto, trabajo en equipo, unión, solidaridad y gratitud

El colegio La Unión rindió ayer un homenaje a los damnificados del terremoto y tsunami que devastaron Japón el 11 de marzo del 2011. La ceremonia fue celebrada por el capellán del plantel, padre Luis Guibo, con la participación de los alumnos y profesores.

«El devastador terremoto y tsunami enlutó a miles de familias japonesas y dejó en condiciones inhabitables a los pueblos del noreste de Nihon. Elevamos nuestras oraciones a nuestro Señor Jesucristo por el eterno descanso de quienes perecieron y para que continúe brindándoles fortaleza a los sobrevivientes para enfrentar la dura situación, y salgan adelante como siempre lo han hecho», reflexionó la directora de La Unión, Akemi Nako.

Subrayó que todos «hemos sido testigos que pese a situaciones tan adversas como las vividas en este último año los nihonjin han sido ejemplo de respeto, solidaridad, de trabajo en equipo de unión y de gratitud».

Sostuvo que, pese a la tragedia, los japoneses esperaron con mucha paciencia la ayuda procedente de todas partes del mundo, aceptando lo que se les ofrecía sin llegar al vandalismo o saqueo, como si hubiese podido pasar en cualquier otro país frente a un momento de desgracia.

Al referirse a la solidaridad, anotó que los afectados demostraron su ayuda con el afligido, prestándose miles de voluntarios para ofrecer apoyo a aquellos que habían sido víctimas.

Recordó también la entrega y el sacrificio de «los conocidos como Los Héroes, quienes exponiendo sus vidas retornaron a la Central Nuclear para minimizar los efectos y las graves consecuencias acaecidas tras al accidente nuclear».

Consideró también el trabajo en equipo de los perjudicados por el terremoto. «Todos recordamos admirados como después de seis días un dolido pueblo reparó la carretera, porque es un pueblo perseverante que lucha por la reconstrucción y lo hace con sus propias manos. Todos aunando sus esfuerzos», marcó Akemi Nako.

Estimó que con el respeto a los demás, la paciencia y la consideración, aún en momentos de desgracia, han hecho prevalecer los valores que tienen interiorizados. Expresó que frente a la admiración de los ojos del mundo entero, los nihonjin supieron llevar la situación con calma y fueron un ejemplo para los demás.

Al dirigirse a los alumnos y maestros, la directora Akemi Nako ofreció su gratitud «de todo corazón, a nombre de los damnificados del pueblo japonés. Gracias a todos los que dieron muestras de esa gran generosidad que los caracteriza, ofreciendo sus ahorros con amor, doblando papeles hasta convertirlos en hermosos tsurus que simboliza la solidaridad, la fraternidad y la esperanza, rezando por todas las víctimas, participando en diferentes actividades de la campaña “Contigo Japón”».

La directora del plantel nikkei pidió implorar al Señor por la pronta recuperación «de la tierra de nuestros ojiichan y obaachan».

En la misa oficiada por padre Luis Guibo, los escolares del colegio La Unión le hicieron entrega de un tsuru.