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Mañana se inaugura exposición «Inmigración okinawense al Perú»

Mañana a las 7:00 p.m. se inaugurará la muestra en homenaje a la inmigración okinawense al Perú  en el Museo «Carlos Chiyoteru Hiraoka» del CCPJ.

El 21 de noviembre de 1906 arribaron al Perú los primeros 36 inmigrantes de la prefectura de Okinawa, a bordo del barco Itsukushima Maru, para trabajar en zonas agrícolas de la costa.

Su historia es similar a la de todos los inmigrantes japoneses, pero con particularidades como la propia tradición y cultura okinawenses, el idioma, las danzas y las costumbres. Fueron los okinawenses quienes trajeron por ejemplo el tanomoshi, suerte de pandero que permitió el apoyo económico entre coterráneos, basado en la confianza y la solidaridad.

Diversos aspectos de las vivencias de esta comunidad se mostrarán en documentos, fotografías y objetos como el sanshin, un instrumento tradicional de la isla de Ryukyu, en la muestra temporal que abrirá el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú «Carlos Chiyoteru Hiraoka».

Los primeros inmigrantes
Doris Moromisato en su artículo Ser Nikkei en el Perú: Una marca de identidad, publicado en Discover Nikkei, nos cuenta cómo era la vida de estos primeros okinawenses a su llegada al Perú:

«El primer grupo de okinawenses que arribó al Perú fueron destinados a zonas agroindustriales de la costa central peruana, como la hacienda Santa Clara en donde existe un monumento que celebra la llegada de este primer grupo.

Quienes trabajaron en el campo lo hacían como peones o yanaconas (en este caso, arrendatarios) en las haciendas y algunos administraban los tambos o bodegas de las mismas. Posteriormente se establecieron en las ciudades para regentar pequeños negocios como encomenderías, pulperías, cafetines, peluquerías, verdulerías y, con el pasar de los años, restaurantes, panaderías, bazares, entre otros. Aquí destaca un detalle interesante que presentaron las mujeres okinawenses en relación a los espacios públicos. A diferencia de sus paisanas japonesas, ellas atendían en los establecimientos al igual que los hombres, lo cual nos refiere que eran un factor económico determinante en la vida de esta comunidad y que manejaban otras nociones de femineidad y pudor».