Abel Fukumoto Sato juramentó a la presidencia de la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y disertó acerca de los propósitos que espera realizarlos durante su gestión en el periodo 2012-2013.
Reflexionó que la misión de la APJ, «que tengo el honor de dirigir en este período», es liderar el fortalecimiento de la comunidad nikkei para su efectiva contribución al desarrollo del Perú.
Explicó «que cuando decimos liderar, nos referimos a señalar el camino, es decir, la visión, lo que quisiéramos ser en el largo plazo, monitoreando la ruta para no desviarnos de nuestro objetivo final».
Fukumoto subrayó que liderar es alinear el amplio sistema nikkei, como el rayo láser que cuando alinea un conjunto de inofensivas luces, puede cortar metales.
«Liderar es motivar e inspirar, para contar con la energía que necesitaremos para superar las inevitables dificultades que aparecerán en el camino», acentuó.
«Esta es nuestra responsabilidad y todo nuestro esfuerzo estará enfocado a ella, no solamente con las unidades que operamos directamente como la Clínica Centenario Peruano Japonesa, el Policlínico Peruano Japonés o el Centro Cultural Peruano Japonés, sino con todos los elementos que conforman el sistema nikkei», remarcó.
Fukumoto enfatizó que el logro de esta misión dependerá de todos «nosotros, individual y colectivamente».
Consideró que la satisfacción será el no haber defraudado a los inmigrantes, quienes sin palabras inculcaron a sus descendientes querer al Perú, en señal de agradecimiento y respeto, y dar siempre «nuestro máximo esfuerzo, a ser muy responsables, con armonía y a no faltar a nuestra palabra».
Aseguró que precisamente por esta gratitud y respeto que tienen los nikkeis hacia los inmigrantes y los nisei mayores, la generación del sacrificio, es que la asistencia social y el Centro Recreacional Ryoichi Jinnai les da bienestar a los kooreishas o adultos mayores, quienes son tan importantes y siempre serán una prioridad.
Los issei son los pilares del sistema nikkei
«Nuestros inmigrantes, con su humildad, su austeridad y perseverancia, desarrollaron en base a la ayuda mutua y con el apoyo de las entidades gubernamentales y privadas japonesas, los sólidos cimientos de una amplia red de recursos que luego sus descendientes se encargaron de ampliar, constituyendo lo que denominamos el sistema nikkei», sustentó Abel Fukumoto sobre el origen del sistema nikkei.
Indicó que a los 133 años de la llegada del primer contingente de inmigrantes, la comunidad peruano japonesa cuenta hoy con una amplia infraestructura humana y física que deben ser los pilares de la tarea de fortalecimiento.
«En lo individual, vemos a sus descendientes destacando en las distintas actividades institucionales, empresariales, deportivas, académicas, artísticas, culturales, políticas, espirituales. Ellos pueden y deben ser los consultores o mentores de la colectividad, con énfasis en la juventud nikkei, nuestra joya y esperanza para su efectivo desarrollo», aseveró el presidente de la APJ.
En lo deportivo citó a AELU, que cuenta con un complejo en Pueblo Libre de cerca de 100 000 m2, y fueron los inmigrantes y sus hijos que se dedicaron a pulso la limpieza de las piedras y la maleza.
«AELU cuenta ahora con campos de fútbol, fulbito, piscina olímpica, piscina temperada, diamante de béisbol, canchas de tenis, bochas, gateball, etc.», detalló.
Recordó que el sueño de sus fundadores inmigrantes fue «contar con un lugar donde la juventud nikkei pudiera reunirse libremente y que a través de la actividad deportiva se fortaleciera y forjara la integración a la sociedad peruana, y hoy es una realidad».
El presidente de la APJ se refirió a la Asociación Okinawense del Perú que también con gran esfuerzo y entusiasmo, al más puro estilo uchinanchu, ha desarrollado otro complejo deportivo de más 50 000 m2.
En el área de salud, habló de que la comunidad nikkei dispone de la clínica Centenario, del Policlínico Peruano Japonés, del Policlínico Emmanuel y del Policlínico Sakura en Huaral.
En otro momento de su disertación, apuntó que en el área de cultura la colectividad nikkei dispone del Centro Cultural Peruano Japonés, construido en un terreno de 10 000 m2 que fue entregado como compensación parcial por los colegios confiscados durante la Segunda Guerra Mundial. «Aquí, además de un nutrido programa de más de 360 actividades anuales relacionadas con la cultura japonesa y peruana, enseñamos más de 290 cursos de proyección social y empresarial», anotó.
Afirmó que estos son ejemplos de lo que constituye el amplio sistema nikkei que sirven de apoyo al fortalecimiento de la comunidad peruano japonesa y que también se proyectan hacia la comunidad peruana en general.