El líder cubano Fidel Castro se reunió el jueves con 770 tripulantes y pasajeros del Crucero por la Paz, de Japón, a los que instó a "divulgar más" las horribles secuelas de los bombardeos atómicos de Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki, informó un portal oficialista.
En un encuentro celebrado en el Palacio de las Convenciones de La Habana, Castro llamó a los activistas "a divulgar más los horrores de las consecuencias de los bombardeos contra (las ciudades japonesas) de Hiroshima y Nagasaki", realizados en agosto de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, reseñó el portal Cubadebate (www.cubadebate.cu).
Castro, de 85 años y retirado del poder desde julio de 2006 por razones de salud, también los instó a "seguir hurgando en el efecto de las pruebas nucleares realizadas en el Océano Pacífico, a denunciar la irracional existencia de 25 mil armas nucleares en el mundo y a luchar por la paz y por la sobrevivencia de la especie humana", añadió el sitio web.
Subrayó que el intercambio "permitió escuchar los estremecedores testimonios de un sobreviviente" de "Hiroshima y de un profesor universitario de Fukushima, la ciudad japonesa víctima del accidente de una planta nuclear" en marzo de 2011, "cuyo abuelo es a su vez sobreviviente de Hiroshima".
El "Crucero por la Paz", un buque japonés que navega por el mundo para promover el desarme nuclear y el desarrollo sostenible, atracó este jueves en el Puerto de La Habana, por decimoquinta vez, con un millar de activistas, entre ellos varios sobrevivientes de los bombardeos contra Hiroshima y Nagasaki, y algunas "víctimas del accidente nuclear" de Fukushima.
Se trata del segundo encuentro de Castro con los miembros de la organización privada "Peace Boat" (Crucero por la Paz), pues en septiembre de 2010 había recibido, también en el Palacio, a 620 activistas que realizaban otro de los periplos que hace el barco desde 1983.
Su director general, Yoshioka Tatsuya, quien participó en el encuentro con el líder comunista, dijo este jueves que la organización incluye a la isla en su periplo, a pesar de las presiones de "Estados Unidos para evitar que el barco arribe a las costas" cubanas.
Tatsuya explicó que "tras tocar suelo cubano", Washington prohíbe que este buque atraque en puertos norteamericanos "en los seis meses siguientes", en virtud del embargo que Washington aplica contra la isla desde 1962. (EFE)