Desde un punto de vista personal, Nao Nabeta hace un rápido balance de lo que sería la aplicación del nuevo sistema educativo en Japón.
Papá primerizo, casado con Carito Gibu, afirma que la formación de su hija Naemi es y será con moral y valores.
En febrero del 2008 fue presidente de la Comisión Centenario de la Inmigración Fukushima al Perú y es responsable de la publicación del libro Testimonios de vida.
¿Cuál es tu apreciación respecto al plan piloto educativo japonés?
Desde mi punto de vista, tiene sus pros y contras. Por un lado no tiene identidad de país, eso que ahora se ve mucho en los mundiales; pero por otro lado están aceptando una vida globalizada en la cual no hay países ni fronteras, como el internet.
Tampoco vale la pena atarnos a nuestro pasado como lo hacemos los peruanos con Grau, Bolognesi o inclusive los «héroes» de la Bombonera. Deberíamos mirar al futuro tomando como ejemplo el pasado, sólo eso.
Y eso de «héroes inventados» es discutible por los historiadores.
¿Cómo ves las cinco materias propuestas por este plan piloto?
Al parecer, los japoneses están preparándose pragmáticamente en su vida futura. De frente. No está mal, perfecto, pero a mi modo de ver también habría que saber un poco de sus raíces. Por ejemplo, no puedes saber usar una calculadora sin antes saber hacer las operaciones a mano. No puedes usar un programa de dibujo sin antes haber dibujado a mano con lápiz y papel. Ahora está de moda usar el Autocad o Photoshop, pero si nunca has dibujado con un estilógrafo en un tablero o retocado una foto a mano, te pierdes de muchas cosas, te pierdes de la esencia.
Creo que mi generación (que nació a fines de los 60 hasta los 70) hemos usado un poco de todo. Hemos migrado en la tecnología, desde la televisión en blanco y negro hasta las tabletas con pantalla táctil en alta definición. En mi caso me faltó aprender a usar el ábaco y la regla de cálculo.
¿Qué es lo que va a pasar? Que el día que, por algún motivo, no tengamos internet o un computador en frente, no vamos a saber qué hacer.
Igual se dice con los médicos en otros países más adelantados: de frente los hacen estudiar en la materia que quieren especializarse, sin conocer la base de la medicina.
Además, falta la parte espiritual, la parte humana que es muy importante. Al parecer están programando robots.
¿Cuáles serían los resultados de esto en Japón?
A mi parecer crearán personas especializadas en lo que quieran hacer, pero no necesariamente serán polifuncionales. Tomemos como ejemplo una cena informal, sea de trabajo o entre amigos, con esta especialización, ¿de qué conversarán? ¿No es más interesante y «nutritivo» aprender un poco de todo? Para mí, una de las cosas amenas e interesantes de las conversaciones es la diferencia cultural, religiosa, política, profesional. Siempre hay muchas formas de ver las cosas, muchos enfoques.
¿En el Perú se puede aplicar este nuevo sistema educativo?
Para llegar a esto, primero se tendría que empezar desde las bases: colegios, profesores, Ministerio. Además, el Japón siempre se ha caracterizado por querer ser autónomo y no depender de nadie; en cambio en Perú dependemos de otros países. No somos una isla. No creo que se adapte a nuestra realidad actual. Hay que tener en cuenta que Japón nos lleva muchos años de ventaja (en lo tecnológico, social, económico, etc.). De repente en unos 20 años podríamos pensarlo.
PAPÁ PRIMERIZO
¿Tu esposa y tú han decidido cómo será la formación de Naemi?
En primer lugar tiene que ser una formación con moral, valores, consistente.
¿Naemi debería aprender cuatro idiomas?
El español lo debe saber bien. No me caben en la cabeza los profesionales que escriben mal y los procesadores de texto malforman esto porque corrigen todo. A pesar de eso, se equivocan al escribir. He visto carteles en la calle con palabras como «absorvente» que me dan cólera.
El inglés es básico. Yo en el colegio odiaba el inglés, pero al salir supe lo importante que es. Te abre muchas puertas, conoces a muchas personas y aprendes mucho de ellas. Otras culturas, otras realidades.
El resto de idiomas, para mí, son complementarios. Aprendí un poco de japonés e italiano. Una experiencia bonita es ir a estos países, hablar como ellos y comunicarte con ellos.
¿Cómo fue la formación de tus abuelos procedentes de Fukushima?
La formación la tuve a través de mis padres. Por parte de mi padre, de Yamanashi, y de mi madre, de Fukushima.
Cuando era pequeño, todo lo absorbía de manera natural, no sabía si la formación era peruana, japonesa, de Fukushima o de otro sitio. Con el paso de los años uno se va dando cuenta de las diferencias de uno, de su familia (primos), de sus amigos (nikkeis y no nikkeis) y del resto, y va viendo que hay diferencias. Pero nunca lo atribuí a alguna procedencia.
A los 31 años tuve la oportunidad de ir a Japón y allí me di cuenta de que todo lo que recibí de chico era parte de la cultura japonesa. Alguien me hizo ver que yo, inconscientemente, hacía una reverencia de agradecimiento y eso es parte de la cultura japonesa. Todo eso viene de casa, de mis padres y mis padres lo recibieron de sus padres.
¿Supieron transmitirte la cultura y las tradiciones de Japón? ¿Las vives con tu familia?
Hay muchas cosas, como las palabras, que aún mantenemos. Sino no hubiésemos querido ponerle un nombre en japonés a Naemi.
Justo conversando con unos amigos nikkeis chilenos, ellos no mantienen muchas de las tradiciones, como por ejemplo, llamar a los abuelos ojiichan y obaachan. Ellos lo ven «antiguo», pero para nosotros es natural.
Y hay costumbres que tenemos que de repente son parte de la cultura y tradición japonesa que mantengo y ni sé su origen.
También hay costumbres nikkeis peruanas que han ido pasando de generación en generación y que inclusive en el Japón se han perdido. Eso merece otro viaje a Japón para aprender más. Creo que eso ya sería un tema de estudio sociológico.
¿Mantienes y aplicas el aprendizaje que te dieron tu ojiichan y tu obaachan?
Eso es natural e inherente a lo que aprendes generación tras generación, si es que lo supieron mantener y transmitir. En mi caso, creo que así fue. Gente que conoció a mis abuelos (maternos y paternos) dicen que tenemos algo de ellos.
¿Con tus abuelos te acercaste al Fukushima Kenjinkai?
De chico íbamos a los paseos y era encontrarse con los primos y jugar. De adulto, me acerqué al Kenjinkai por una necesidad de aproximarme a mis orígenes, por mantener viva la tradición y la unión familiar, por homenajear y trabajar por ellos, que aún esperan las reuniones del Kenjinkai para reencontrarse con los amigos y familiares, y no encontrarse en matrimonios y velorios. Eso me lo dio el viaje a Japón. Ese viaje fue una manera de engancharme con mis orígenes. Creo que fue parte de ese eslabón que me faltaba conocer y conectar.
¿Quiénes fueron los fundadores?
Espero no equivocarme y que me disculpen si yerro. Los fundadores fueron 15 inmigrantes de Fukushima. Fue en el año 1915. La primera junta fue presidida por el señor Shimoyama.
¿Cuál es la situación actual del Fukushima?
Cada cierto tiempo nos reunimos para programar y organizar actividades. Lamentablemente no tenemos mucha participación activa de los jóvenes y siempre son los «mayores» los que son más. Aunque debo confesar que la sangre joven está renovándose y está queriendo participar activamente como Akira Wong y Jaime Nakamura.
¿Eres consejero y continúas participando en las actividades del Fukushima?
Actualmente soy vicepresidente de Perú Fukushima Kenjinkai, pero lamentablemente mis labores como nuevo padre de familia me absorben el tiempo y las energías para poder darle lo que quiero al kenjinkai.
Participo en lo que el tiempo me da y supongo que es un común denominador en las diferentes instituciones de la colectividad: el trabajo y la familia. Es por eso que vemos poca gente joven, y los que participan activamente o están jubilados o tienen un negocio propio y pueden tener la facilidad de realizar otras actividades extralaborales.
¿Cuántos socios pertenecen al Fukushima?
Perú Fukushima Kenjinkai no es un club ni mantenemos asociados. Cualquiera puede participar, tengan o no familiares de Fukushima. Inclusive tenemos muchos integrantes que son amigos de fukushimanos. El motivo o la excusa es reunirnos, pasar un bonito momento juntos.
Nuevo sistema educativo en Japón
«Futoji no henko»
Según información difundida por internet, se está probando en Japón un revolucionario plan piloto llamado «Futoji no henko» o «Cambio valiente», basado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius. Es un cambio conceptual que rompe todos los paradigmas.
Es tan revolucionario que forma a los niños como «ciudadanos del mundo» y no como japoneses.
En esas escuelas no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia.
Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros por el sólo hecho de haber nacido allí.
Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de «patriotismo».
Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales.
El programa de 12 años, está basado en los conceptos: cero patriotismo, cero materias de relleno, cero tareas y sólo tiene cinco materias que son:
1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana.
3. Civismo. Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el respeto a la ecología.
4. Computación. Office, internet, redes sociales y negocios on line.
5. Cuatro idiomas, alfabetos, culturas y religiones: japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.
¿Qué resultará de este programa?
Jóvenes que a los 18 años hablan cuatro idiomas, conocen cuatro culturas, cuatro alfabetos y cuatro religiones.
Jóvenes que son expertos en uso de sus computadoras, que leen 52 libros cada año, que respetan la ley, la ecología y la convivencia, y que manejan la aritmética de negocios al dedillo.
¿Qué tenemos en el Perú?
Maestros que siempre están haciendo huelgas, paros y marchas.
Chicos que saben más de los chismes de la televisión y los nombres de artistas famosos, pero nada de historia.
Chicos que hablan español más o menos, que tienen pésima ortografía, que no saben hacer sumas de quebrados y que son expertos en «copiar» durante los exámenes.
Chicos que no hablan del espíritu y del amor.
¿Qué debe hacer el Perú?, ¿aplicar el revolucionario plan piloto de Japón?, ¿podemos cambiar la educación en el Perú? Sin duda, necesitamos calidad en el sistema educativo.