En su recorrido por el mundo el Peace Boat ha emprendido un proyecto que busca erradicar las armas nucleares del planeta, llevando el mensaje de los sobrevivientes de la hecatombe de Hiroshima y Nagasaki, con la finalidad que cada vez más personas opten por un mundo libre de armas. Así, desde el 2008, se inició el proyecto Orizuru.
Akira Kawasaki, coordinador del proyecto del Peace Boat y experto en temas nucleares, llegó a Lima en el barco japonés trayendo un mensaje de paz, junto a diez hibakusha.
¿De qué trata el proyecto con los hibakusha del Peace Boat?
Este proyecto del Peace Boat se llama Orizuru y empezó el 2008. En Japón, cada verano, los sobrevivientes hacen un festival conmemorativo para que los niños conozcan la historia de Hiroshima y Nagasaki. Cada vez que pasan los años los sobrevivientes van envejeciendo, entonces ahora queremos dar este mensaje a mucha gente de todo el mundo. Ya hemos venido al Perú varias veces con este proyecto.
El mensaje que llevamos es el de lograr un mundo sin armas nucleares. Pero el año pasado, con el terremoto y tsuna¬mi en Japón que afectó la planta nuclear de Fukushima, vimos que es importante llevar el mensaje de crear un mundo sin energía nuclear. Entonces tenemos también esta meta.
¿Qué resultados han logrado recorriendo tantos países durante todos estos años?
Cada vez que vamos a un país nos damos cuenta de que mucha gente no sabe lo que pasó en Hiroshima y Nagasaki. Entonces, cuando hablamos de la historia de las bombas nucleares hay muchísima gente que muestra interés por conocer la historia. Nosotros como japoneses tenemos que trabajar más para dar este mensaje al mundo y sabemos que muchos gobiernos y potencias mundiales quieren tener armas nucleares como poder. Nuestra misión es dar a conocer lo horrible y el gran poder destructivo que tienen las armas nucleares. Tenemos que seguir trabajando para que el mundo sepa toda la destrucción que hay detrás de las armas nucleares.
¿Qué consecuencias vemos hoy de las bombas atómicas?
Por ejemplo, muchas personas han sobrevivido pero siguen sufriendo por la enfermedad que tuvieron por la radiación. Hay gente que todavía está con miedo. Hasta ahora la consecuencia y el miedo sicológico continúan.
Hay mucha gente que ha llegado a la conclusión que quiere tener una vida pacífica sin armas nucleares, con la mentalidad de construir un país pacífico. Otra gente piensa que con estas armas tan destructivas se pueden conquistar el mundo como EEUU, Rusia y Corea del Norte. Así empezó la competencia arma¬mentista.
¿Cuál es el rol del ciudadano común para frenar esta carrera armamentista?
La sociedad civil tiene el rol de hacer llegar la realidad de estas armas nucleares, que, cuando se usan, devastan y se pierde todo. Nosotros tenemos la misión de llevar este mensaje a través de la voz de los sobrevivientes que han pasado por todo esto. Con su testimonio, la gente entiende la desgracia que padecieron y lo horrible de las armas nucleares. Lo importante son las relaciones entre los humanos. Si la voz de una persona que ha vivido esta experiencia llega a la gente, se llega a los líderes de los países grandes.
¿Considera valioso el uso de la energía nuclear como fuente energética?
Tenemos la idea de que las armas nucleares no son buenas, pero el uso de la energía nuclear como fuente alternativa es como darle un uso pacífico. Pensamos que era algo bueno y así en Japón se hizo por mucho tiempo, pero desde que pasó lo de Fukushima nos hemos dado cuenta de que la energía nuclear tampoco es buena para los seres humanos. Los líderes del Gobierno y de las grandes empresas nos dijeron por mucho tiempo que la energía nuclear era buena y así lo escuchó el pueblo japonés. Después de este accidente vimos que no es así y tenemos la idea de que vamos a vivir sin energía nuclear.
¿Cómo se involucró en el proyecto del Peace Boat?
Tenía desde que era estudiante una posición antinuclear y en 1991 durante la guerra del Golfo Pérsico, empecé a involu¬crar¬¬me en actividades en pos de la paz del mundo. Así me encontré con la organización Pea¬ce Boat en 1998, cuando la India hizo la prueba de bomba nuclear. Me cuestioné qué es lo que tenemos que hacer como japoneses que hemos tenido experiencia con las armas nucleares me encontré con la gente del Peace Boat y me involu¬cré con sus actividades.
El proyecto Orizuru empezó en el 2008 coincidiendo con los 25 años de funciones del Peace Boat, y tuvimos la idea de que podíamos hacer algo con los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki. Hoy estoy aprendiendo de ellos, pues cada uno tiene una historia que contar.
¿Qué le ha impactado más de todas las experiencias que ha escuchado?
He escuchado muchas tragedias y anécdotas tristes, por ejemplo un señor de Nagasaki, que era niño cuando estalló la bomba, de pronto se vio rodeado de muertos, su cuerpo estaba totalmente quemado y no podía moverse. Entonces las personas pensaron que estaba muerto y lo llevaron a incinerar. Lo metieron en una bolsa y cuan¬do estaba a punto de ser quemado logró moverse. De inmediato se dieron cuenta que estaba vivo.
Otro señor que llega al Perú en el barco que vivía en Hiroshi¬ma me dijo que aunque era niño tenía que trabajar para llevar a los muertos a ser incinerados. Cuando él recogía los cuerpos sentía que los músculos se le desvanecían y prácticamente tenía que llevar huesos.
Esas son experiencias muy fuertes que pasaron unos niños que ahora son abuelitos normales, con los que jóvenes de distintas generaciones comparten en el barco.
En Japón muchos jóvenes dicen que quieren morirse, más de 30 000 personas se suicidan. En el barco los jóvenes escuchan el testimonio de los sobrevivientes y les ayuda a reflexionar sobre sus problemas y los ven como ejemplo de superación. Es una experiencia muy bonita.
¿Qué mensaje puede dar a los peruanos?
Puedo decir que las armas nucleares y la energía nuclear no deben ser utilizadas, no necesitamos su poder, pues es importante la paz en el mundo. Debemos saber que cuando los ciudadanos normales se conectan crean un poder grande y pueden lograr muchas cosas.