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Aspira ser profesora de shodo la becaria 2011 de Ginoza

Natalia Miyasato Heshiki estudió diseño gráfico en la USIL y mientras desempeñaba en Lima su profesión tuvo la opción de ser becaria de Ginoza, prefectura de Okinawa.

Los tres meses de permanencia fue la oportunidad para hacer muchos descubrimientos acerca de lo que es la cultura y la tradición de Okinawa, que solía transmitirle su ojiichan, al dedicarse a shodo, caligrafía japonesa y tocar koto, instrumento musical japonés.

Por eso, en cuanto volvió al Perú Natalia decidió estudiar shodo en al Centro Jinnai, hasta ahora es la única joven que participa en esta actividad porque las demás alumnas son de mayor  edad, pero Natalia no se incomoda más bien crece su interés por aprender la caligrafía japonesa.

Su sueño es ser profesora de shodo luego de estudiar durante tres años como mínimo, por eso mantiene vigente la decisión de sus conocimientos.

En lo que fue la práctica de koto en Ginoza, Natalia Miyasato, también continúa estudiando, pero como hobbie, pues en Japón le obsequiaron este instrumento típico japonés.

Miyasato Heshiki tiene muy presente la experiencia que vivió en la tierra de sus ancestros, así lo manifestó en el shinnekai de Perú Ginoza Kenjinkai y contó con el apoyo de los dos becarios okinawenses, que estuvieron Lima durante 10 días y actualmente están en Brasil.

Natalia afirmó estar muy agradecida de Ginoza Sonjinkai por la oportunidad de la beca. "Realmente fue una  bendición vivir esta hermosa e inolvidable experiencia. Es una persona que el tiempo haya pasado muy rápido", lamentó.

En su breve mensaje aseguró a las autoridades de Ginoza, que logró conocer la beca de "mi ojiichan y de mis antepasados. Ahora que la conozco un poco, el sentimiento de cariño y respeto es muy grande", reflexionó.

Por otro lado, sostuvo que mantiene los deseos de seguir aprendiendo koto.
En tal sentido indicó que el tiempo no fue suficiente para demostrar que ella puede ser hábil en ambos casos, "pero primero buscar y encontrar la manera para continuar porque ambos 'kenshyus' me gustaron muchísimo", subrayó.

La becaria del año pasado prometió que nunca olvidará todo lo que vivió en Okinawa, es así que cada vez que escucha el sonido del sanshin o un "iasasa!", su corazón se llena de un sentimiento de paz y alegría. Es una manifestación de demasiada emoción.

Fue la primera vez que Natalia Miyasato viajó a Japón. "Al principio estuve muy preocupada porque mi nihongo no es fluido. Por ello, pensé  que iba a decepcionar a todo Ginoza Son. Sin embargo, mis tíos de Okinawa me dieron la confianza y el empuje que necesitaba para empezar con entusiasmo la beca".

Puso como ejemplo, de que al inicio no entendía mucho, el segundo día en Okinawa asistió a una ceremonia de graduación que Natalia confudió con una misa conmemorativa, porque le parecía un funeral, porque todos vestían de negro.

"Los discursos eran muy tristes y pasaban slides de fotos antiguas de sus padres. al mismo tiempo, llamaban mucho repitiendo un millón de veces arigatou, arigatou", mencionó lo que vivió en Okinawa.

En otro momento, cada una de sus palabras fueron sinceras manifestaciones de gratitud tanto a las autoridades de Ginoza de Okinawa y el Perú, así como a los becarios de diferentes países, con la seguridad de ser amigos muy cercanos.