Perú Shimpo, publica el artículo escrito en 1956, como homenaje y recuerdo al paso del periodista y torero, quien durante su vida mantuvo una línea e impulso de existencia propia de un ser siempre a la ventura e imaginación del reto a la muerte, la pasión por no dar nada por perdido y nunca reclamar e incluso morir en el tercio de su vida, sin pedir tablas y con el abandono de la afición que nunca comprendió sus vicisitudes, recuerdos, familia y tertulias. Como dice en su artículo: “Por eso amigo, si alguna vez el destino le es adverso, si alguna vez el dolor le muerde el corazón, si alguna vez la desgracia acomete con crueldad vuestra vida ¡No llore! Demuestre que es fuerte, temple bien el espíritu y saque fuerzas de flaqueza. Haga un doble esfuerzo, contenga las lágrimas y ármese de valor y más valor. Y aunque el corazón se le deshaga de dolor, y aunque el alma se ahogue con el llanto, sonría, muéstrese sereno y sobre todo muestre que es fuerte…y simplemente diga: “Mañana lloraré”…
Maestro que en Q.E.P.D. (Aky)
Por: Ricardo Mitsuya Higa
¡No amigos! ¡No es lo que ustedes creen! Puesto que no vamos a narrar ni mucho menos hacer crítica cinematográfica del dramático film que lleva el mismo titulo y que no hace mucho fuera presentado en una de las principales salas de estreno de nuestra capital. Aunque sí, el epígrafe lo hemos tomado de allí y sobre todo el sentido filosófico que se le da a esas dos frases de: “Mañana lloraré”. Pues, a nosotros, mas que nada se nos quedo grabada esas dos frases, que en la vida real tantas veces toma cuerpo con tan dramático aforismo.
En los comienzos de la mencionada película, se ve una escena en que la pequeña Lillian llora inconsolablemente al haber sido estrujada por su madre, por negarse a continuar en las maquinaciones que ésta está desarrollando en su ambicioso afán de convertirla en una precoz estrella de la pantalla. Pero es el caso que, en esos instantes tenían que ver a otro empresario y era necesario que se presentara serena, animosa y fuerte; entonces, llevando a un lado a su pequeña hija, en suplicante actitud y con un argumento que parece infantil la convence diciéndole: “Perdóname Lillian, pero no llores… Sé buena y no llores… Llora mañana si quieres… Mañana tienes todo el día para llorar…”
¡Y habíamos dicho que no íbamos a narrar! ¡Claro que no! Sólo que hemos expuesto este cuadro para que nuestros lectores puedan apreciar en toda su magnitud el significado de esas dos frases que envuelven un sentimiento profundo.
Porque así como lo hemos visto en la escena descrita más arriba, muchas veces nosotros tenemos que hacerlo en la vida real. Porque hay momentos decisivos en nuestras vidas, en la que debemos tomar esta amarga determinación de no llorar: aunque desesperadamente quiera grita nuestro desgarrado corazón tenemos que callarlo, y bebiendo nuestra propias lágrimas, y haciendo de tripas corazones tenemos que mostrarnos fuertes, serenos y a veces hasta sonrientes.
Si, tenemos que mostrarnos fuertes, serenos y optimistas; porque a nadie a de interesarle nuestro dolor, nuestra desgracia; porque nadie confía y alienta a los débiles. Todos apoyan a los fuertes, a los que tienen mayor probabilidad de surgir, de triunfar; ayudan a aquellos que con un empujoncito llegan a la cumbre. Y si es que nosotros necesitamos ese empujoncito, pues tenemos que ser fuertes o hacernos los fuertes. ¡No queda más…! Y esta es una de las tantas paradójicas ironías de la vida: ayudan a los que por ser fuertes no necesitan y le niegan su aliento a quienes en verdad lo necesitan. Dando una vez más, aquello de: “Ríe y el mundo reirá contigo…Llora y llorarás solo”.
Pero… “Mañana lloraré” no quiere decir que, mañana necesariamente debemos de llorar ¡No!... ¿Qué si mañana se acuerde de llorar?... ¿Qué si mañana ha de llorar o no?... ¡No tiene importancia! Lo que en realidad encierran esas frases es que, en determinado momento “No debemos de llorar” lo después… ¡No interesa!
Por eso amigo, si alguna vez el destino le es adverso, si alguna vez el dolor le muerde el corazón, si alguna vez la desgracia acomete con crueldad vuestra vida ¡No llore! Demuestre que es fuerte, temple bien el espíritu y saque fuerzas de flaqueza. Haga un doble esfuerzo, contenga las lágrimas y ármese de valor y más valor. Y aunque el corazón se le deshaga de dolor, y aunque el alma se ahogue con el llanto, sonría, muéstrese sereno y sobre todo muestre que es fuerte…y simplemente diga: “Mañana lloraré”…
TRES FLECHAS
16-08-1956
“Mañana lloraré”
País: USA
Año: 1955
Director: Daniel Mann
Intérpretes: Ray Danton, Richard Conte, Susan Hayward, Don Taylor,Eddie Albert, Jo Van Fleet
Título: I'll Cry Tomorrow
Duración: 119 min.
Clasificación: Todos los públicos
Color o en B/N: Blanco y Negro
Guión: Helen Deutsch, Jay Richard Kennedy.
Fotografía: Arthur E. Arling. Música: Alex North