El gobierno chino declaró el sábado 4 de abril Día de Duelo nacional en homenaje a los fallecidos por la epidemia de COVID-19 cuyo número, hasta el momento, se eleva a la cifra de 3.330.
A las 10 de la mañana, en todo el territorio chino, 9.596.960 Km2, se suspendió toda actividad, sonaron las sirenas y las banderas fueron izadas a media asta. Trenes y barcos hicieron sonar sus señales acústicas; en todo el país los automovilistas detuvieron su vehículo e hicieron sonar la bocina. Mientras, en Wuhan, considerado el epicentro de la epidemia y que concentra la mayor cantidad de víctimas, los ciudadanos quedaron como congelados en silente homenaje.
Homenaje a 14 mártires
Los tres minutos de silencio estuvieron especialmente dedicados a 14 personas calificadas por el gobierno como "mártires" de la epidemia. Estos son principalmente trabajadores de salud fallecidos y entre ellos destaca el nombre del doctor Li Wenliang, quien murió por COVID-19 en Wuhan el 7 de febrero pasado.
El póstumo homenaje a Li Wenliang supone, de parte del gobierno chino, el reconocimiento del grueso error cometido hacia este oftalmólogo de 34 años que en los últimos días de 2019 fue severamente reprendido por la policía por difundir lo que llamaron "rumores" y que no eran sino una advertencia, al gobierno chino y al mundo, de que una epidemia seria se estaba gestando en Wuhan.
Esta jornada de duelo nacional coincide con al Qingming, festividad en la que los chinos visitan la tumba de sus familiares. Pero las autoridades, que extreman medidas ante la aparición de una segunda ola epidémica, han aconsejado a la población no visitar los cementerios. (Le Monde / Traducción y adaptación ChiKappa)