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Isoko Mochizuki

Por Christian Hiyane Yzena

Nacida en Tokio en 1975, Isoko Mochizuki es una periodista japonesa vehemente y combativa que en los últimos meses ha captado la atención de los medios y la prensa extranjera. El motivo: su forma de inquirir y cuestionar a los miembros de la clase política nipona en base a las investigaciones que realiza. 

Está en donde quema la noticia. Con los residentes y funcionarios de la Isla de Henoko, Okinawa, donde el Ejecutivo planteó la construcción de una base aérea estadounidense. O  con la colega Shiori Ito, símbolo de #MeToo, que logró que el Tribunal del Distrito de Tokio fallase a su favor en la demanda por violación que presentó contra el destacado periodista de televisión, Noriyuki Yamaguchi, biógrafo además del premier Shinzo Abe.

Precisamente Mochizuki también se refirió al caso del primer ministro envuelto en el escándalo de los cerezos en flor, afirmando en una conferencia de prensa que “hasta los amigos en los medios no pueden negar esto”. Como se recuerda, Abe aparentemente recompensó a partidarios invitándolos a una fiesta con el propósito de que puedan ver el cerezo en flor con dinero proveniente de los fondos públicos.  

Pero quizás los desaires más notorios son los que le ha propinado el secretario del gobierno japonés, Yoshihide Suga cuando en varias conferencias de prensa, no solo negó responderle sino que la acusó de armar teorías a partir de información falsa.

Para ser sinceros, la reportera de Tokio Shimbun resulta ser una rareza dentro de la prensa de ese país, acostumbrada a recibir la primicia a cambio de evitar la confrontación. Mochizuki no pertenece al grupo genuflexo y del “Sí señor”, por lo que se le ha considerado como una piedra en el zapato.

Solo así se podría entender la forma en que los ministros responden a sus preguntas. Siempre se le exige celeridad y consultas nada embarazosas. 

En el primer semestre del año 2019, investigó varios temas relacionados con el sector militar, política medioambiental y escándalos financieros del gobierno de Shinzo Abe. A cambio de ello ha recibido insultos, muestras de acoso laboral y hasta el gremio al que pertenece, la Asociación de Periodistas Japoneses, ha recibido presiones del gobierno.

Según el diario El País, Mochizuki no solo tiene que hacer frente a la rigidez y hostilidad del aparato del Estado para poder ejercer su labor periodística sino debe sortear cierta parcialidad de grupos afines al gobierno como el llamado “Kisha Club”.

Todos los altercados contra Mochizuki son mostrados en el documental “I: Documentary Of The Journalist”, dirigido por Tatsuya Mori y que se estrenó en el Festival de Cine de Tokio. El realizador ha criticado el apego ortodoxo de la sociedad japonesa al poder de las instituciones escondiendo hasta su propia personalidad.

Agrega que los medios de comunicación lamentablemente se han convertido en agencias de prensa del Estado y del Ejército desde la Segunda Guerra Mundial. Situación que con los años se ha ahondado más sin que haya alguna muestra de mejoría.