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Salud en tiempos de Patricia García

Autor: Hoja de Limbo

¿Qué tan confiable es la versión del exfuncionario del servicio Integral de Salud (SIS) Carlos Aguirre Paredes sobre la reunión que la ministra de Salud, Patricia García Funegra, sostuvo con el controvertido asesor Carlos Moreno antes y después de su nombramiento en el Gabinete? Si es verosímil esta afirmación, estaremos ingresando a una etapa de comprensiva indignación y mayúscula desconfianza de la clase política en general. 

Por lo pronto, el grupo de trabajo congresal que preside Héctor Becerril la citaría para que responda ante lo dicho por Aguirre; además llamaría al asesor presidencial Máximo San Román. Cabría preguntarse de qué hablaban en un conocido café de la capital ambos personajes, especialmente desde que se hicieron públicas las turbias negociaciones que Moreno realizó y que motivaron su alejamiento, al menos en estos meses, del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

Aunque el que se hayan reunido no constituye ningún delito, políticamente, se trata de maniobras que erosionan. 

Recordemos que la ministra García además dijo sentirse sorprendida e indignada con la actitud de Moreno, cuando se difundieron los audios que comprometieron al médico; pero aparentemente, todo indica que se conocían desde hace bastante tiempo. El diario Correo esta semana, aseguró que —siempre tomando las confesiones de Aguirre— Moreno fue quien la colocó como ministra, pues la estuvo promocionando desde mayo del 2016. 

No vienen siendo buenos tiempos para la titular de Salud, además de declarar en estado de emergencia su sector y hacer frente al desabastecimiento de medicinas, las nueve normas que incluyó en el paquete de los 112 decretos ante el Congreso están siendo revisados por el grupo de control constitucional de la Comisión de Justicia que preside Úrsula Letona y podrían ser derogados, pues no forman parte de la delegación de facultades que el Ejecutivo solicitó y que fueron cinco: reactivación económica y formalización; seguridad ciudadana; lucha contra la corrupción; agua y saneamiento y reorganización de Petroperú al amparo del famoso literal H del numeral 1 de la Ley de Facultades.

Precisamente uno de los decretos está referido al traspaso del Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN) al Ministerio de Salud; y que el grupo de control adelantó que lo dejarán sin efecto. Bajo el D.L. 1305, que busca optimizar el funcionamiento y los servicios del sector salud, la propia congresista Letona ha señalado que la norma ha caído en un exceso porque «no se encuentra comprendida la reestructuración de entidades de salud» y porque pasa de ser un organismo público ejecutor a un órgano desconcentrado del Minsa.

La parlamentaria por Fuerza Popular Milagros Salazar ha criticado además la concepción de estas normas argumentando que responden a intereses de empresas privadas antes que al bienestar del ciudadano. Así, entre otras cosas, criticó el D.L. 1345 sobre la optimización del marco normativo para los cosméticos y productos de higiene doméstica. «Todos los países (…) exigen una certificación que garantice que esos medicamentos, enlatados y cosméticos sean inocuos para la salud. Con estos decretos estamos dejando las puertas abiertas para que ingrese cualquier producto sin tener certificación», subrayó.

A inicios de este año, el Gobierno promulgó el D.S. 043-2016-SA, que consistía en incluir a varias labores agrícolas como de alto riesgo, lo que le acarrearía a las empresas un sobrecosto adicional y más bien estaba destinada a ser una traba para la formalización. Esta norma fue expedida por el Ministerio de Salud y a raíz de los cuestionamientos que tuvo fue finalmente anulada.

Cuando García Funegra fue entrevistada por diversos medios luego de que Kuczynski asumió la presidencia, los comentarios eran bastante positivos. La hoja de vida y el profile eran de primera. Pero la experiencia en la arena política no parece ser tan buena en un portafolio caliente y extremadamente sensible a cualquier movimiento. La aplicación —en su momento— de medidas audaces todavía no se siente; y esperar en un hospital cuando la vida pende de un hilo, francamente no tiene nombre.