Autor: Hoja de Limbo
Al son de que el tsunami Odebretch arrasará con lo que encuentre a su paso y que no dejará títere con cabeza, la confianza del ciudadano en sus instituciones muestra un peligroso y justificado desgaste, sabiéndose que se vota cada cinco años por alguien que, más allá de las calidades profesionales que ostente, sea honesto y responsable. El escenario que tenemos es totalmente diferente: una opinión pública indignada de la facilidad con que el dinero compra todo y de la manera soterrada en que se está tratando de proteger a poderosos y tumbando a los más débiles que fungen de testaferros.
El ejemplo más claro es el de Enrique Cornejo, del Apra. Para no hablar de años atrás, resaltaremos la posibilidad que este tuvo de convertirse en personaje apartado de la mala imagen que tiene su partido, además de un síntoma saludable de renovación política. Aquella sensación, que alcanzó su punto más interesante cuando en las elecciones municipales del 2014 Cornejo se ubicó en el segundo lugar, se están esfumando al caer en contradicciones sobre su relación con quien fuera su viceministro de Transportes, hoy prófugo de la justicia peruana, Jorge Cuba, por las concesiones de las obras para la Línea 1 del Metro de Lima a la cuestionada constructora brasileña.
Confrontado por la prensa con datos irrefutables, el exministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento y de Transporte y Comunicaciones afirmó inicialmente que Cuba no tenía vinculación con la empresa ni con las obras del tren eléctrico, pero después se desdijo hablando del expertise (pericia) que exhibía y lo validaba para la realización «de algunas tareas» que, según versión de El Comercio, fue gestionar la entrega de trenes para el metro. Un lamentable lapsus o laguna mental que podría haber contribuido con la suspensión de sus derechos partidarios dentro del partido de la av. Alfonso Ugarte, decisión esta que ya había anunciado el parlamentario Mauricio Mulder.
El otro lamentable suceso es el de la donación de 220 mil dólares de Odebretch al Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), como auspicio del Premio Nacional de Periodismo en el 2014 y 2015 y que ha terminado por involucrar indirectamente a conocidos periodistas e investigadores como Ricardo Uceda y Augusto Álvarez-Rodrich, que rescindió su situación contractual con Latina. Ambos han aclarado que actualmente esta distinción ya no cuenta con el apoyo de la constructora brasileña, tal como figura en la página del instituto. En el programa Tiempo Real, que conduce Patricia del Río, Álvarez Rodrich señaló que el auspicio no condicionó para nada los temas de los participantes.
Quien ha criticado duramente la actitud del IPYS y de Uceda ha sido el periodista Phillip Butters en entrevista concedida al diario Expreso al afirmar que le resulta inexplicable y sospechoso que el instituto no tuviera conocimiento de los antecedentes de Odebretch, que ya estaba siendo cuestionada en el país, incluso en la participación que tuvieron dentro de las licitaciones para la construcción de las carreteras interoceánicas. Para Butters, no se justifica que a estos sabuesos que denunciaron actos de corrupción en los mandatos de Fujimori y García se les haya escapado lo del gigante brasileño.
«Lo que llama la atención es que fueron tan hábiles, tan inteligentes, tan perspicaces para descubrir robos y latrocinios del Apra, del fujimorismo, ¿pero nunca siquiera sospecharon que la empresa Odebrecht era una empresa mafiosa y corrupta? IPYS recibió en menos de dos años cerca de medio millón de dólares. Yo me pregunto: ¿Qué empresa te regala 260 mil dólares gratuitamente?, ¿para qué te regala?, ¿por qué y para qué? Si ya sabemos que son una manga de delincuentes y de bandidos», indicó.
Más adelante, sostiene que IPYS debería pedir perdón y disculpas por haber jugado con la confianza de la ciudadanía, explicar ampliamente qué sucedió con ese dinero que recibieron y abstenerse de hablar del Caso Lava Jato, «porque ellos no tienen autoridad moral para decirle a Odebrecht que devuelva la plata que se robó».
Un asunto que merece subrayarse fue la posición que tomó el periodista Gustavo Gorriti, que prefirió alejarse del IPYS al tener conocimiento del auspicio en cuestión. «En el caso del periodismo, la claridad en cuanto a conflictos de interés no es opcional sino imperativa», sostuvo en Caretas.
Finalmente, habría que tomar en cuenta lo que la congresista Yenni Vilcatoma precisó sobre la investigación que lleva adelante el fiscal anticorrupción Hamilton Castro sobre el Caso Odebrecht y que, en su opinión, debería continuar con una citación a los últimos tres presidentes que ha tenido el país: Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala y a altos funcionarios de esos gobiernos, entre los que se cuenta el actual mandatario Pedro Pablo Kuczynski y el premier Fernando Zavala.
La ciudadanía, en tanto, espera de la investigación un trato por igual a grandes y pequeños, sin distinción de cargos o posiciones políticas. De allí que esta semana el propio Fiscal de la Nación Pablo Sánchez haya declarado que la fiscalía está trabajando en la captura de los peces gordos. «No todo llega de golpe. Estamos logrando información de a poco, no es fácil investigar, deben entender que quizá lograr la captura de un pez gordo, pues, es complicado, pero vamos a llegar a ello, paciencia. Dejen trabajar a la fiscalía», estimó.