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Me acordaré de ti

Autor: Hoja de Limbo

Acordémonos bien de estos nombres y de estas instituciones: Evangelina Chamorro, Shandé Iván Cruzado, Policía Nacional, Marina y Fuerza Aérea del Perú. Todos ellos brillaron en un mundo de oscuridad y amarga realidad. Nos hicieron creer en lo más valioso que tiene este país: su gente, y nos hicieron olvidar a esa minoría que se aprovechó de las circunstancias para lucrar con el dolor humano y elevaron los precios, a quienes hurtaron donaciones o vieron las desgracias ajenas desde un mullido sillón, ignorando las imágenes que la tragedia trajo consigo, a quienes se mostraron desafectados y volando en su mundo paralelo.

«Tragué lodo y me llené de barro. Le pedí a Dios que me diera fuerzas para que mis hijas no crezcan sin madre y sin padre», dice con voz entrecortada Evangelina, bastante recuperada, aunque el shock todavía la mantiene sedada. Va a necesitar de tratamiento sicológico, pues ese «golpe» que escuchó y que la arrastró junto a su esposo en Punta Hermosa se ha convertido en su peor pesadilla. Sobrevivió y los médicos ni siquiera saben cómo explicarlo. Su experiencia es una lección de vida y una muestra sobrecogedora de lo que significa ser pobre en este país.

No se trata de ninguna versión hollywoodense de rescate ni de algún actor teen que se la da de superhéroe. Es una historia real y silvestre. Un torrente de agua con barro, piedras y maleza, suficiente como para llevarse de encuentro a cualquiera, no amilanó a Shandé, un menudo adolescente de 14 años que a contracorriente se mete por la puerta de su casa, en Chosica, y rescata a sus pequeños hermanos de uno y cuatro años que podrían haber sido arrastrados por el agua y dados como desaparecidos o fallecidos. 

«Solo pensé en sacarlos de la casa porque veía que se metía barro, los abracé y los saqué...Cuando logré hacerlo, le dije a mis vecinos que primero ayuden a mis hermanitos porque los veía asustados, y ya a mí al final», señala Shandé, de pelo negro y lentes, ya repuesto del terrible episodio que protagonizó sin dudar y que lo dejó exhausto. Este es otro ejemplo que puede resaltarse en medio de la insania de la naturaleza, y que dio la vuelta al mundo entre los apartados de noticias positivas de los medios. 

Otra institución que en medio del descrédito también tiene elementos que describen su accionar a favor de la comunidad es la Policía Nacional, que actuó de manera satisfactoria ya sea para controlar desmanes, desordenes, tránsito, pero sobre todo para ayudar a las decenas de personas que quedaron varadas sobre techos y estaban incomunicadas y sin ninguna señal de salida a corto plazo. Bebés, niños y mujeres. Con cuerdas y pericia, los uniformados llevaron de un lado a otro a cualquier ciudadano. 

La Fuerza Aérea del Perú, que se encargó de los puentes aéreos y de movilizar a los heridos y de llevar la ayuda humanitaria consistente en alimentos no perecibles, ropa, productos de aseo y, sobre todo, agua. Fueron la alternativa frente a la angurria de las compañías aéreas privadas, que actuaron como lobos y se aprovecharon de la situación para elevar de manera grosera los pasajes. No vamos a mencionar los nombres porque muchos de ustedes ya las conocen. Así es el negocio, señores.

La Marina del Perú, que cedió sus buques para transportar toneladas de ayuda a lugares aislados por la destrucción de las vías terrestres. Con su apoyo se pudo llevar maquinaria pesada para trabajar en las obras de encauzamiento y prevención de manera temporal. Se sabe que el BAP «Tacna» trasladó parte de la ayuda hacia el puerto de Paita, así como los buques Callao, Caloyeras y la embarcación «Natalia». Todas las naves trabajaron para llevar ayuda a los peruanos seriamente afectados por las torrenciales lluvias.

No podemos dejar de mencionar a países vecinos que de inmediato se solidarizaron con nuestro país y se pusieron a órdenes del gobierno. Colombia, Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay, Venezuela, México y Ecuador. Cabe señalar que este último tiene que darle lecciones a nuestros ingenieros sobre cómo planificar las barreras y muros para protegernos de los desbordes de los ríos. 

También se recibió el apoyo de China, que al igual que el papa Francisco donó 100 mil dólares. Japón, por su parte, envío ayuda consistente en frazadas, colchonetas y carpas a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

Asimismo, muchos artistas nos dieron fuerzas para seguir en la lucha. Ellos bien podrían ser considerados verdaderos amigos del Perú: Rubén Blades, Alejandro Sanz, Eugenio Derbez, Noel Schajris, Adal Ramones.

Según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), hasta el momento se han registrado 85 personas fallecidas; además hay más de 100 mil damnificados y más de 154 mil viviendas dañadas.