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Kuro neko

Autor: Hoja de Limbo

A cualquier extranjero, la sombra de Yamato-Kuro Neko (Gato negro) lo persigue. Ya sea de ingreso o de salida al país, la más grande empresa de transporte de encomiendas y envío de mensajería del Japón se convierte a pura fuerza en objeto de recordación constante para los gaijin (extranjero) debido a que es inevitable no referirnos a ella en algún momento. 

Apenas arribamos al aeropuerto de Narita, enviar las maletas hasta el lugar de residencia, sea un apato o mansión, no tiene por qué convertirse en una preocupación si contactamos con Kuro Neko. El servicio es de primera y una de sus ventajas está en escoger el día y la hora en que le gustaría recibir la encomienda. Cumplir con la condiciones pactadas con el cliente forma parte del decálogo corporativo. 

El costo del envío es económico y permite ahorrar por varios frentes, pues evita el contrato con alguna movilidad particular o pagar por un boleto para ir en bus especial que cuente con bodega para el transporte del equipaje. Solo es necesario adquirir un boleto en el tren normal haciendo, de darse el caso, varios transbordos. Nada más. 

Las unidades de Kuro Neko se identifican con facilidad porque tiene los colores crema y verde pastel. Los trabajadores portan una gorrita y son muy amables. Se limitan a hacer su trabajo y si en caso usted no estuvo en casa, ellos pueden regresar o le dejan una notificación con una dirección específica para el recojo de la encomienda. Por ningún motivo esta llega a extraviarse.

El logotipo es bastante persuasivo y convence a todos por igual: una gata que lleva en su hocico a su cría solamente, un oportuno resumen de lo que significa para la empresa la confianza depositada en ella. Un cuidado extremo, como si la encomienda perteneciera a ellos mismos. Ese diseño fácil de inferir, se roba la confianza hasta del más desconfiado. Por eso forma parte de las vivencias de todos los extranjeros que por diferentes motivos llegaron a Japón a trabajar y se familiarizaron de inmediato con la imagen.

El proceso de vida de cualquier dekasegi en Japón, por lo general, suele ser como sigue: después de arribar, asentarse en algún lugar que normalmente es el apato del primo, amigo, tía o tío. Después de conseguir una cierta independencia económica, se deciden a vivir solos. Pero están en busca de la mejor oferta. Por eso es una vieja costumbre que se trasladen de un lugar a otro, siguiendo a la paga más alta. Y para el traslado qué mejor que Kuro Neko. 

Luis Álvarez, el estimado periodista de International Press, anunció que después de 27 años la empresa ha decidido elevar los precios de los servicios. Además se eliminarán algunos otros y el costo será asumido por el cliente. Llama la atención que haya «escasez de mano obra (choferes, por ejemplo)» en un país que en los últimos años se ha visto afectado por el desempleo y subempleo. Asimismo, la recarga que se dispondrá para los envíos de fin de año también preocupa ¿Anda mal la empresa en sus activos?

Cuando una buena empresa atraviesa por periodos de cambios surgen muestras de solidaridad o melancolía. Más aún cuando a lo largo de sus funciones han obrado con diligencia y responsabilidad tanto en los costos como en los servicios prestados. Es por ello que Kuro Neko genera más de una simpatía e identificación, así como admiración y ejemplo. Es una corporación plenamente adherida a los planes comerciales del Japón que con orgullo muchos peruanos observan con abierta complicidad. No sería exagerado que sea una de las marcas de mayor recordación de los extranjeros que viven dentro de Japón así como de aquellos que optaron por dejar la isla sin olvidar las cosas buenas que les dejó la estancia.