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Dios te salve, Marie

Autor: Hoja de Limbo

Tiene el cabello cano y la mirada serena. Por un momento pensó en que la justicia, aunque tarde, puede llegar. Pero se dio de cara, no solo con la burocracia del Vaticano, sino con serias resistencias y trabas que determinaron su renuncia a la Comisión para la Protección de Menores que fue creada hace tres años, a instancias del papa Francisco, como respuesta ante las continuas denuncias de abusos sexuales contra los más pequeños por parte de los hombres de sotana en todo el mundo. 

La irlandesa Marie Collins, que también fue víctima de este execrable delito contra el honor y el pudor por parte de un sacerdote cuando estaba internada en un hospital, prefirió dar un paso al costado. Es la segunda personalidad que deja la comisión tras el inglés Peter Saunders.

Mediante un comunicado, la irlandesa lamentó «la resistencia de algunos miembros de la curia vaticana a poner en marcha las recomendaciones de la Comisión, a pesar de haber sido aprobadas por el papa», pero mostró su disposición a seguir colaborando con algunas de las actividades del grupo, especialmente en la formación de los futuros obispos. «Nuestro más sincero agradecimiento por la extraordinaria contribución realizada (…) seguiremos escuchando todo lo que quiera decirnos y echaremos en falta su importante contribución», precisó el presidente de la Comisión, el cardenal de Boston, Sean O'Malley, elegido por el propio Jorge Bergoglio.

La labor que Collins desempeñaba junto con quince laicos y religiosos era la de proponer «iniciativas oportunas» para combatir la pedofilia en el seno de la curia, pero para que el sistema eche a andar había que esperar que parte de la inflada planilla de unas cinco mil personas (sí, leyó bien, cinco mil) convinieran en que aquello de «otorongo no come a otorongo» no podía ser moneda corriente en una institución que desde Roma intenta enseñar con el ejemplo y enarbola las banderas de la decencia y el respeto como parte de la doctrina cristiana. Simplemente se cansó de los «constantes contratiempos» que sufría a diario.

Parte de esos «contratiempos» estaban relacionados con la falta de financiamiento para la contratación de personal externo, lo que se ha convertido en una señal de alerta a pocos meses de la revisión de los estatutos de la Pontificia Comisión de Protección de Menores, que fueron aprobados temporalmente en el 2014. A ello se suma una cierta condescendencia y tolerancia con sacerdotes infractores que han sido enviados al ostracismo para evitar que sigan desarrollando la función pastoral afuera. Una medida que Francisco intenta imponer en medio del escándalo del recordado Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo en México y acusado de pederastia, y de las implicancias del Sodalicio de Vida Cristiana y de su mentor, Luis Fernando Figari.

Collins ha señalado en más de una oportunidad que el papa Francisco siempre se ha mostrado dispuesto a combatir de raíz comportamientos lesivos contra la moral y las buenas costumbres, aunque en una última entrevista ante National Catholic Reporter, reveló que en sus tres años de trabajo en la Comisión jamás tuvo la oportunidad de hablar con Bergoglio. Se sabe, además, que ha agilizado las gestiones por la vía administrativa del tribunal encargado de juzgar a obispos y superiores religiosos, cuyas competencias dependen de cuatro congregaciones vaticanas: Obispos, Evangelización de los Pueblos, Iglesias Orientales y Religiosos. Para ir a la par del libro de Pedro Salinas y Paola Ugaz, Mitad soldados, mitad monjes», el papa Francisco prologó un texto del suizo Daniel Pittet, víctima de abuso de un sacerdote de su país.

Sin embargo, no deja de ser poco alentador que una de las mujeres símbolo de los abusos de curas pederastas haya decidido dejar el grupo, castrado de autoridad y de prestigio, lo que seguirá debilitando sus programas y decisiones.